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Esther Martín del Campo Madrid | viernes, 25 de octubre de 2019 h |

La Fundación Asociación Madrileña de Ayuda e Investigación del Trastorno Límite (AMAI-TLP) de Personalidad ha presentado esta semana el primer estudio sociológico sobre esta patología.

A pesar de la complejidad de la tarea por la ausencia de datos oficiales sobre este trastorno, la asociación ha realizado una primera aproximación que permite dar visibilidad a esta enfermedad enormemente compleja que tiene un gran impacto en la vida de los pacientes y de su entorno inmediato.

El trastorno límite de personalidad (TLP) consiste en un patrón persistente de inestabilidad en las relaciones interpersonales afecto y autoimagen con escaso control de impulsos, según la definición de la American Psychiatric Association.

Es uno de los diez tipos de trastornos de personalidad. Tal y como recoge el estudio, cuenta con un diagnóstico complejo, heterogéneo y controvertido caracterizado por la inestabilidad afectiva, la peculiaridad de las relaciones interpersonales, los sentimientos de vacío y las tendencias suicidas.

Aunque en la actualidad no existe ningún fármaco autorizado específicamente para este trastorno, según los datos de este estudio hasta un 80 por ciento de los pacientes diagnosticados ha seguido tratamiento con fármacos antidepresivos en los últimos años.

Prevalencia

El trabajo, elaborado a partir de la recopilación de datos en fuentes secundarias a través de la técnica del Desk Research, refleja que la prevalencia del TLP oscila entre el 1 y el 2 por ciento de la población general, y se sitúa aproximadamente en un uno por ciento en adultos y hasta el 3 por ciento en adolescentes. Además, un 75 por ciento de los afectados son mujeres.

Se estima que solo entre el 40 y el 60 por ciento de los afectados acude a los servicios sanitarios, de manera que la mitad, “están desatendidos y no reciben atención médica”, insisten.

El estudio también constata que el paciente afectado realiza un gran consumo sanitario, ya que representa el 10 por ciento de las consultas en centros de Salud Mental y entre el 15 y el 20 por ciento de los pacientes psiquiátricos ingresados.