“La introducción de nuevas moléculas en el arsenal terapéutico ha supuesto un cambio muy importante en el control de la dermatitis atópica”

Entrevista a Ángeles Flórez Menéndez, jefa del Servicio de Dermatología del Complexo Hospitalario Universitario de Pontevedra

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La dermatitis atópica (DA) es una enfermedad crónica inmunomediada que afecta, aproximadamente, al 20 por ciento de la población infantil y al 8 por ciento de los adultos. “El síntoma principal de la enfermedad no controlada es el prurito y las formas moderadas y graves de la enfermedad pueden impactar negativamente en la calidad de vida de los pacientes y su entorno”, advierte Ángeles Flórez Menéndez, jefa del Servicio de Dermatología del Complexo Hospitalario Universitario de Pontevedra en una entrevista con Gaceta Médica con motivo del Día Mundial de la Dermatitis Atópica que se celebró el pasado 14 de septiembre. Asimismo, añade Flórez, esta enfermedad supone una importante carga económica para pacientes y familiares.

Hasta hace unos años, esta enfermedad tenía muchas limitaciones terapéuticas y eso supone que los cuadros moderados y graves tuvieran un tratamiento muy complejo; el manejo de los pacientes refractarios a tratamiento tópico y/o fototerapia dependía del uso de ciclosporina, así como del uso, fuera de indicación, de otros inmunosupresores, como metotrexato o azatioprina”, apunta la dermatóloga. Sin embargo, la investigación realizada en los últimos años ha dado sus frutos y actualmente “disponemos en práctica clínica de cinco moléculas innovadoras, dos fármacos biológicos –dupilumab y tralokinumab–, y tres inhibidores de la vía JAK-SAT”.

“La introducción de estas moléculas en el arsenal terapéutico ha supuesto un cambio muy importante en el control de la enfermedad, tanto en las lesiones cutáneas como en los síntomas asociados y, en definitiva, en la calidad de vida relacionada con la salud”, expone Flórez.

En este sentido, la investigación no se detiene ahí, sino que la búsqueda de nuevos tratamientos continúa. “En el momento actual estamos realizando ensayos clínicos con moléculas nuevas, tanto tópicas como sistémicas, que se presentan prometedoras. De todos modos, debemos ser prudentes, esperar a que los proyectos finalicen y sus resultados se confirmen en la práctica clínica habitual”, señala.

Humanizar la asistencia

La dermatitis atópica, en su forma grave o moderada, puede provocar alteraciones del sueño y modificar las conductas de interacción social, según Flórez. Además, el estigma aún persiste. “Es cierto que las enfermedades cutáneas, al presentar lesiones visibles, provocan en ocasiones rechazo, miedo al contagio, aislamiento… Y en el caso de la dermatitis atópica este dato cobra especial importancia al localizarse las lesiones en muchas ocasiones en áreas visibles, como la cara o las manos”, afirma la dermatóloga. Eso sí, se ha avanzado en los últimos años “dando visibilidad a la patología y a los pacientes, organizando actividades formativas, colaborando con las asociaciones de pacientes etc.”.

En este sentido, la humanización de la asistencia a estos pacientes es clave. Flórez considera muy importante “respetar el carácter único e individual del paciente, su autonomía y participación en la toma de decisiones”. Una herramienta que favorece la humanización son, apunta Flórez, las escuelas de pacientes. Estos programas están “diseñados para ayudar a los pacientes a capacitarse para poder solventar las diferentes situaciones a las que les enfrenta la enfermedad, y se encuadran como una iniciativa de educación para la salud”.

En este contexto, el Complexo Hospitalario Universitario de Pontevedra tiene en marcha desde hace años dos escuelas, una de atopia y otra de psoriasis. “Creo que son iniciativas muy enriquecedoras para todas las partes, también para los profesionales sanitarios responsables del paciente, que aprenden de los pacientes sobre sus necesidades, tanto físicas como emocionales”. expone la dermatóloga.

Un servicio Best in Class

Precisamente, el servicio de Dermatología del Complexo Hospitalario Universitario de Pontevedra fue reconocido en los Premios Best in Class (BiC) el pasado año 2022. Flórez apuntaba a GM tras recibir el galardón que la “calidad en la atención al paciente” es la piedra angular del equipo.

“Básicamente, los puntos fuertes de nuestro servicio son el trabajo en equipo; proceso de mejora continúa incorporado a todos los ámbitos del servicio; la preocupación por la satisfacción de los pacientes y de los profesionales, a los que encuestamos periódicamente; potenciamos la autonomía del personal de enfermería; el trabajo multidisciplinar con todos los servicios implicados en los procesos relevantes; apostamos por la investigación clínica y la docencia de calidad; y las mencionadas escuelas de pacientes”, resume Flórez.


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