El escenario para el cáncer de endometrio ha dado un giro radical. Si hasta ahora no se disponía de muchos tratamientos para hacerle frente, la publicación de dos estudios ha supuesto ampliar el campo de posibilidades.

Dostarlimab, disponible en España

El New England Journal of Medicine ha revelado que el uso de dostarlimab para cáncer de endometrio primario avanzado o recidivante aumentó significativamente la supervivencia libre de progresión entre estas pacientes, con un beneficio sustancial en la población dMMR-MSI-H.

Hasta este momento, las mujeres con cáncer de endometrio con dMMR/MSI-H recurrente o avanzado que habían progresado a una pauta previa de quimioterapia basada en platino disponían de limitadas opciones terapéuticas y un mal pronóstico de la enfermedad, lo que suponía un sombrío futuro para las pacientes.

Tras la aprobación condicional de comercialización por parte de la Comisión Europea hace tres años, dostarlimab cuenta ahora con financiación en España.

Se trata de un anticuerpo monoclonal que bloquea el receptor de la proteína de muerte celular programada 1 (PD-1) y está indicado para mujeres con cáncer de endometrio, en recaída o avanzado, con pérdida del mecanismo de reparación de apareamiento de bases (dMMR)/inestabilidad de microsatélites alta (MSI-H) que habían progresado durante o después de un tratamiento previo basado en platino. Hasta el momento es la primera inmunoterapia disponible en nuestro país para el tratamiento del cáncer de endometrio con dMMR/MSI-H.

La eficacia y seguridad de esta combinación se ha evaluado en un ensayo de Fase III, doble ciego, aleatorizado y controlado con placebo, en el que las pacientes elegibles con cáncer primario de endometrio avanzado en estadio III o IV o primer cáncer de endometrio recurrente se asignaron al azar en una proporción de 1:1 para recibir dostarlimab o placebo, más carboplatino y paclitaxel, cada tres semanas: a esto le seguía la administración de dostarlimab o placebo cada seis semanas hasta por tres años.

En la población dMMR-MSI-H, la supervivencia libre de progresión estimada a los 24 meses fue del 61,4 por ciento.

En la población general, la supervivencia libre de progresión a los 24 meses fue del 36,1 por ciento en el grupo de dostarlimab y del 18,1 por ciento el grupo de placebo, lo que representa un aumento significativo de la LSP.

Suma de quimioterapia y pembrolizumab

En esta misma línea, y en paralelo, se ha llevado a cabo un segundo estudio en el que se observó el resultado de agregar pembrolizumab a la quimioterapia en cáncer de endometrio avanzado. Los expertos concluyen que en estas pacientes la adición de esta terapia a la quimioterapia estándar resultó en una supervivencia sin progresión significativamente más prolongada que con la quimioterapia sola.

En este ensayo de Fase III, aleatorizado, controlado con placebo, doble ciego, se asignaron 816 pacientes con enfermedad medible (estadio III o IVA) o estadio IVB o cáncer de endometrio recurrente en una proporción de 1:1 para recibir pembrolizumab o placebo junto con la combinación tratamiento con paclitaxel más carboplatino.

La administración de pembrolizumab o placebo se planificó en seis ciclos cada tres semanas, seguida de hasta 14 ciclos de mantenimiento cada 6 semanas. Los pacientes fueron estratificados en dos cohortes de acuerdo con si tenían enfermedad deficiente en reparación de desajustes (dMMR) o competente en reparación de desajustes (pMMR).

En el análisis de 12 meses, la curva de Kaplan-Meier estima que la supervivencia libre de progresión en la cohorte de dMMR fue del 74 por ciento en el grupo de pembrolizumab y del 38 por ciento en el grupo de placebo, una diferencia del 70 por ciento en el riesgo relativo.

En la cohorte de pMMR, la mediana de supervivencia libre de progresión fue de 13,1 meses con pembrolizumab y de 8,7 meses con placebo.

Las cifras en España

El cáncer de endometrio es el cuarto tumor más frecuente en mujeres en España con una estimación de 7.171nuevos casos para este año 2023. Este tipo de cáncer tiene la tercera tasa de mortalidad más alta de los cánceres ginecológicos y presenta la tasa más alta del fenotipo MSI-H de todos los tumores.

En concreto, entre los años 2000 y 2010 se duplicó su detección.


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