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sandra pulido Madrid | viernes, 24 de mayo de 2019 h |

El nuevo tratamiento para la hiperplasia benigna de próstata (HBP) ofrece una mayor rapidez, seguridad y reducción del sangrado.

Esta nueva intervención consiste en inyectar vapor de agua en la próstata, lo que provoca la necrosis del tejido (muerte celular), que es después eliminado por el propio cuerpo, solventando los problemas ocasionados por el crecimiento de la próstata en el paciente. La intervención se lleva a cabo a través de la uretra y no requiere ingreso, por lo que puede realizarse de forma ambulatoria.

“Lo que perseguimos en la cirugía de HBP es la desobstrucción del tejido prostático. Entonces, lo que conseguimos con el vapor de agua inyectado dentro de la glándula prostática —el vapor de agua está en torno a unos 100 grados de temperatura—, es desnaturalizar las células prostáticas y destruirlas”, explica a GM Manuel Fernández Arjona, jefe servicio de Urología del Hospital Universitario del Henares en Madrid.

La terapia térmica ya se utiliza en varios centros españoles y en otros países de Europa como Suecia, Alemania e Inglaterra.

Sobre las ventajas de su tratamiento, además de la eficacia demostrada en los estudios clínicos “lo primero que aporta es la rapidez ya que es un tratamiento en que cada disparo son nueve segundos. Por tanto, la duración de la cirugía es de un minuto y medio”, subraya el urólogo. En segundo lugar, “es que prácticamente no hay nada de sangrado, esto es lo que limitaba mucho las cirugías tradicionales. Y lógicamente la tercera ventaja es que el paciente tiene una menor agresión quirúrgica por lo que la recuperación es más rápida. Se les da el alta a las tres horas”, añade el experto.

Los estudios realizados han demostrado la utilidad en pacientes con próstatas de 30-80cc, independientemente de presentar crecimiento del lóbulo medio prostático, con una muy baja tasa de efectos secundarios y/o complicaciones, manteniéndose en más del 90 por ciento la eyaculación, función frecuentemente alterada por los tratamientos médicos y/o quirúrgicos convencionales.

El último estudio de la terapia térmica con vapor de agua se publicó recientemente en la revista científica ‘Urology’, donde se informó una tasa de retratamiento de solo el 4,4 por ciento de los casos durante los cuatro años de seguimiento. Al tratarse de una intervención mínimamente invasiva, se reducen también los riesgos asociados y los efectos secundarios. Molestias al orinar o una pequeña presencia de sangre en la orina son posibles inconvenientes que, aunque no es ocasional, pueden llegar a producirse.

Incidencia alta

La hiperplasia benigna de próstata es un agrandamiento de la glándula prostática que afecta a aproximadamente el 50 por ciento de la población masculina entre los 51 y 60 años de edad, y hasta el 90 por ciento de los hombres mayores de 80 años. Este agrandamiento puede comprimir la uretra y, por consiguiente, reducir o, a veces, bloquear por completo el flujo de orina desde la vejiga.

“Es una enfermedad que tiene una incidencia muy elevada a nivel mundial. A partir de los 30 años a los varones les empieza a crecer la próstata, a algunos les crecerá más y a otros menos”, concluye el experto.