Premios BiC
| jueves, 19 de abril de 2018 h |

En el marco de la XX Reunión de Insuficiencia Cardiaca y Fibrilación Auricular que la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) celebra en Valencia, los días 19 y 20 de abril, la SEMI colabora por primera vez con ACNUR, cediéndole un stand gratuito, con el objetivo de reforzar y apoyar la labor que esta organización desempeña con la situación de los refugiados en muchas partes del mundo. Desde la SEMI remarcan “el compromiso de la sociedad con este problema que sienten como suyo, por lo que se prestan para ayudar en todo lo que sea necesario en este sentido”.

Dentro de esta reunión, a la que asisten más de 400 especialistas, se abordan las últimas novedades en el manejo de la insuficiencia cardiaca (IC) y la fibrilación auricular (FA). “La coexistencia de insuficiencia cardíaca y fibrilación auricular puede ser explicada, al menos en parte, por la presencia de factores de riesgo comunes, tales como la edad, hipertensión arterial, diabetes mellitus, obesidad, disfunción valvular y enfermedad coronaria”, señala José María Cepeda, coordinador del Grupo de Insuficiencia Cardiaca y Fibrilación Auricular de la SEMI.

La insuficiencia cardiaca (IC) y la fibrilación auricular (FA) son dos problemas de salud globales en crecimiento que a menudo coexisten, y pueden desembocar uno en el otro: dos de cada tres pacientes con insuficiencia cardiaca tiene fibrilación auricular, según el Registro RICA. Como se estima en este estudio, en los pacientes atendidos en Medicina Interna este porcentaje supera el 50%. La fibrilación auricular es también más frecuente cuanto más grave es la insuficiencia cardíaca, ya que su aparición agrava los signos y síntomas de insuficiencia cardiaca, asociándose además con un incremento de la mortalidad.

La causa más frecuente de insuficiencia cardiaca en pacientes ancianos es la hipertensión arterial, seguida de la enfermedad coronaria y de la patología valvular, y se asocia con frecuencia a otras enfermedades como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, la anemia, la insuficiencia renal, la diabetes o la demencia.

“Esta presencia de varias enfermedades asociadas dificulta el tratamiento, por lo que debemos realizar un enfoque global del paciente y no de cada enfermedad por sí misma. Ahí resulta fundamental la continuidad asistencial entre el internista y el médico de Atención Primaria, especialmente en los pacientes ancianos. Pero también la labor de Enfermería es imprescindible para dar una adecuada respuesta asistencial”, incide el especialista.

La insuficiencia cardiaca es “un enorme reto sanitario en nuestro país, al igual que en el resto de países desarrollados”, tal y como afirma el doctor. Según un estudio llevado a cabo porMontes, Arévalo y Cerqueiro, miembros del Grupo de Insuficiencia y Fibrilación Auricular de la SEMI, se estima que se producen alrededor de 100.000 hospitalizaciones anuales por esta causa siendo, además, la primera causa de hospitalización de mayores de 65 años.

Los reingresos en pacientes con esta patología también son muy frecuentes, lo que lleva a una mortalidad anual en torno al 16% “pero que se acerca al 60% a los 10 años de padecerla, y supone la cuarta causa de muerte en España”, explica el doctor. En definitiva, esta patología representa el 3% de todos los ingresos hospitalarios y el 2,5% del coste de la asistencia sanitaria.

Posibles soluciones y opciones preventivas

El déficit de hierro en los pacientes con insuficiencia cardiaca es un problema médico que últimamente suscita un interés particular. “Varios ensayos clínicos han demostrado que la administración de hierro intravenoso en estos pacientes mejora su capacidad funcional y reduce los ingresos por descompensación de insuficiencia cardiaca”, asevera el doctor.

Por este motivo, la Sociedad Española de Medicina Interna junto con la Sociedad Española de Cardiología (SEC) publicaron hace un año un documento de consenso sobre el diagnóstico y tratamiento del déficit de hierro en la insuficiencia cardíaca, “en el que se revisa la evidencia científica y se propone un protocolo de actuación diagnóstica y terapéutica del déficit de hierro en IC que integra las recomendaciones de ambas sociedades”, comenta el especialista.

A pesar de que los pacientes con insuficiencia cardiaca suelen estar limitados para realizar ejercicio físico, este resulta beneficioso para mejorar la capacidad funcional, los síntomas y la calidad de vida de los pacientes. Otro de los consejos que aportan los profesionales médicos en estos casos es recurrir a la dieta mediterránea. “Tras una descompensación de insuficiencia cardiaca, los pacientes que siguen la dieta mediterránea tendrán menos hospitalizaciones. Además, también pueden mejorar sus síntomas reduciendo la cantidad de sal en la dieta”, señala José María Cepeda.

Importancia del diagnóstico precoz

Uno de los principales problemas en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca es que, en las primeras fases, esta enfermedad puede pasar desapercibida o ser confundida con otras, ya que a menudo los síntomas no son específicos y pueden ser difíciles de identificar en personas obesas, ancianas o con enfermedad pulmonar crónica. “Existen evidencias de que la aparición de la IC sintomática se puede retrasar o prevenir mediante intervenciones que modifiquen los factores de riesgo”, afirma el doctor.

Así, la ecocardiografía es uno de los métodos que, tras la exploración física, permite obtener mayor información de los pacientes. En los últimos años, gracias a la presencia de ecógrafos portátiles más pequeños y de menor coste, esta técnica se ha generalizado, permitiendo una rápida exploración que aporta información inmediata. “La detección de congestión pulmonar y sistémica mediante ecografía a través de la valoración semicuantitativa de las líneas B y la presencia de derrame pleural tiene valor diagnóstico, ya que permite detectar la presencia de congestión subclínica y además ha demostrado tener un importante valor pronóstico a corto y medio plazo”, sostiene el especialista.