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Sandra Pulido Madrid | viernes, 23 de marzo de 2018 h |

España figura entre los países europeos que más casos notifica por tuberculosis. Solo en 2015 registró 4.191 con una tasa de incidencia de nueve pacientes por cada 100.000 habitantes.

“Tenemos cifras de tuberculosis más altas que en nuestro entorno económico, cultural y social. Hemos logrado disminuir en los últimos años el número de casos pero seguimos teniendo una incidencia alta. Necesitamos aglutinar todas las estrategias que se realizan en distintas comunidades autónomas para implantar un plan nacional contra la tuberculosis”, explica a GM Javier García Pérez, coordinador del Área de Tuberculosis de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácia (SEPAR). “Y sabemos que en el Ministerio hay voluntad de hacerla”, añade.

Del total de casos diagnosticados en 2015, la mayoría (3.510) correspondieron a tuberculosis respiratorias, 52 a meningitis tuberculosa y 1.042 a otros tipos de infección

“Lo más importante para controlar la tuberculosis es un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado porque hay un porcentaje de enfermos, la mitad de los afectados, que tienen tuberculosis pulmonar con una alta capacidad de contagio por vía aérea . Al toser, al expectorar o al reír pueden eliminar bacilos y en un ambiente poco ventilado puede ser fácilmente trasmisible”, resalta el especialista.

La tuberculosis activa se caracteriza por síntomas como la tos, la expectoración (a veces con sangre en el esputo), dolores torácicos, debilidad, pérdida de peso, fiebre y sudores nocturnos, que pueden ser leves durante meses y puede hacer que las personas afectadas tarden en consultar al médico. Estas personas pueden infectar a entre 10 y 15 personas más a lo largo de un año. De ahí la importancia de un abordaje prematuro.

La tuberculosis multirresistente puede aparecer por un mal uso de los medicamentos debido a unos prescripción incorrecta o al hecho de que determinadas cepas se hayan hecho resistentes. Sin embargo, es un situación que de momento está controlada en España. “En el tema de las resistencias y de la multirresistencia tenemos unas cifras parecidas a los países desarrollados. Hoy por hoy la multirrestencia no es un problema en nuestro país”, asegura el neumólogo

Estigma social

Cuando un caso es detectado se hace una valoración de la situación social y laboral de los pacientes “porque la tuberculosis es una enfermedad infecciosa pero tiene un importante componente social. Golpea a los estratos sociales mas desfavorecidos. Hay mas tuberculosis donde hay más pobreza, más desnutrición, indigencia y donde hay afinamiento”, denuncia García Pérez

Por otro lado, “el desconocimiento y la falta de sensibilización hace que la gente considere al paciente como casi un apestado. La capacidad de contagio puede desaparecer a los 15 días de iniciar el tratamiento. Si los pacientes son tratados razonablemente como en nuestros país se curan en unos meses y sin secuelas”, concluye.


Tuberculosis activa
Estos pacientes sin diagnosticar pueden infectar a entre 10 y 15 personas en un año



Connotación social
La infección golpea a los estratos sociales más desfavorecidos donde hay pobreza y afinamiento