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Rosybel Drury es la directora médica de la Unidad de Vacunas de MSD en Europa. En esta entrevista repasa algunos de los últimos avances de su compañía en este ámbito y aborda algunos de los problemas relacionados con la vacunación como las resistencias antimicrobianas.

¿Cuál es la apuesta de MSD en el área de vacunas?

El área de vacunas es una de las prioritarias en MSD. Hemos realizado una gran inversión no solo en manufactura sino en investigación. Llevamos más de 125 años trabajando en I+D, y no paramos aquí. Es una herencia de la que estamos muy orgullosos, pero que nos da mucha responsabilidad de cara al futuro. Por ello, seguimos investigando para añadir más productos a nuestro pipeline.

¿Cuáles son los principales avances en este campo?

Hay mucho trabajo sobre los virus respiratorios. Por ejemplo, el virus respiratorio sincitial, bacterias, neumococo… hay que incidir en ellas a pesar de que para algunas haya vacunas disponibles. En España tenemos centros de investigación en patologías como neumococo o citomegalovirus no solo investigamos en vacunas para adultos sino también para niños.

“La confianza en la vacunación es un juego de equipo”

¿En qué etapa de desarrollo están estas vacunas?

Son vacunas que están en fase II y II. Estamos contentos con los avances logrados en neumococo y citomegalovirus, porque aunque haya tratamientos es importante trabajar en la prevención. También, aunque quizás sea menos conocido, tenemos un proyecto en fases más iniciales para desarrollar una vacuna contra el virus sincitial respiratorio. Además, el año pasado, realizamos una colaboración para lograr una vacuna contra el ébola que se ha autorizado por la EMA y es algo que nos otorga mucha satisfacción.

¿Qué impacto van a tener estas vacunas sobre los pacientes?

Aunque tenemos un portafolio que va desde niños hasta adultos, el sistema de prevención llama a cubrir cada día más necesidades que no se pueden tratar. También hay que tener en cuenta que tenemos una población que está envejeciendo y cada vez tiene más enfermedades crónicas. Para tratar afecciones como el neumococo, que son bacterias muy dinámicas, apuntar a una única dirección no sirve para todos los casos. Hay que estar en la carrera, y hay que seguir corriendo para mantenerte en una buena posición, si dejas de correr, vas hacia atrás. MSD viene de esa herencia de participar en esta investigación, de proporcionar respuestas a los problemas de hoy de salud pública y ahí queremos seguir.

Uno de los grandes problemas en la actualidad es el de las resistencias a antimicrobianos. ¿Cómo le está haciendo frente MSD?

Es uno de los retos más difíciles, la OMS lo define como uno de los grandes problemas de salud pública. Yo diría que el conocimiento es una de las mayores herramientas para dar confianza. Y creo que una vez se conocen los datos, tanto en vida real, como de ensayos clínicos, esa confianza se transmite. Nosotros estamos haciendo un esfuerzo también en transmitir esta confianza y nuestro expertise. A pesar de tener los datos, es muy importante la parte de comunicación, clave para aportar confianza. Profesionales de salud, responsables de organismos, medios de comunicación… forman un engranaje. Y ese engranaje tiene que ser sólido para transmitir esta confianza. Nosotros somos una parte del equipo pero sabemos que es un juego que no se juega solo. La confianza en la vacunación es un juego de equipo.

“En España, la tarea en vacunación es no bajar la guardia”

¿Qué papel ocupa España ahora mismo en el área de vacunas?

Hay una responsabilidad que ya se está llevando a cabo, creo que en comparación con otros países, en España la tarea es no bajar la guardia. Hay que seguir protegiendo a los niños, pero sin descuidar a los adultos. Estamos en un mundo global, y teniendo responsabilidad en la vacunación, tenemos que ocuparnos de proteger también a aquella población que no tiene acceso a este sistema de prevención.

¿Cuáles son los objetivos de MSD en esta área en el corto, medio y largo plazo?

A corto plazo yo creo que hoy en día hay que tener en cuenta los peligros de agentes infecciosos que pueden dar problemas, sin dejar de lado que ya nos han generado algunos. Tenemos enfermedades que se pueden prevenir con vacunas y hay niños que están muriendo por enfermedades prevenibles con vacunas: esto es totalmente injustificable. Nuestra mayor urgencia es crear un ambiente de confianza en la vacuna. En esta labor, tenemos que ser partners de todos los agentes de salud pública, también para ayudar a que los programas de vacunación sean exitosos. Una vacuna en una caja no hace nada. Puede tener los mejores datos, pero es este último paso, el del acceso, es el que marca la diferencia. Estamos en un ecosistema global y es primordial saber que no sirve con actuar solo en una zona.

A medio y largo plazo hay que crear una sostenibilidad del sistema de prevención. La prevención no está entre las prioridades sanitarias hoy en día, por lo que priorizarla, ponerla en primer plano, sobre todo en una población como Europa donde estamos envejeciendo muy rápido. Para terminar, hay que traspasar todas estas tareas a la siguiente generación cuando sea necesario.