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Desde que se diagnosticase el primer caso español de Covid-19, hasta la situación actual, el abordaje asistencial de la enfermedad ha cambiado en gran medida. Fernando de la Calle, médico adjunto en la Unidad de Medicina Tropical y del Viajero del Hospital La Paz-Carlos III (Madrid), analiza con Gaceta Médica todo lo que han aprendido del SARS-CoV-2.

Una de las cosas que hemos aprendido es que este virus no es solo una infección respiratoria

¿Cómo ha evolucionado el conocimiento sobre el Covid-19?

Parece que se nos olvida a los profesionales sanitarios que este virus es nuevo y que en noviembre nadie lo conocía. Hemos aprendido muchísimo desde entonces. Una de las cosas que hemos aprendido es que este virus no es solo una infección respiratoria y que provoca síntomas más allá de lo estrictamente respiratorio. Es verdad que la mayoría de los fallecimientos es a consecuencia de un fracaso respiratorio pero también hay muchas muertes derivadas de otras consecuencias del virus.

Hemos comprobado que el virus produce eventos tromboembólicos con bastante frecuencia. Hemos visto mucha enfermedad tromboembólica venosa; trombosis venosa profunda, tromboembolismo pulmonar, trombosis arterial… en pacientes que en un principio no tenían unos factores de riesgo. Asimismo, los pediatras están reportando manifestaciones cutáneas en población pediátrica. En adultos hemos visto alguna erupción cutánea pero poco reseñable.

“Tenemos la percepción de que un perfil de paciente que se complica es el varón de 60 años con sobrepeso”

¿Han podido concretar más el perfil del paciente?

Como se venía observando desde el principio de la pandemia, el 20 por ciento de la población que ha contraído la infección ha requerido ingreso, y la mortalidad ha sido mayor en pacientes de cierta edad y con ciertos riesgos. Sin embargo, la necesidad de estar ingresado y las complicaciones se han visto en cualquier edad en la población adulta.

Por otro lado, en la práctica diaria hemos tenido la percepción de que un perfil de paciente que se complica, además de los ancianos de 80 años, es el varón de 60 años con sobrepeso. Pero todos estos datos hay que tomarlos con mucha cautela y tendrán que ser analizados. Asimismo, en población joven nos ha dado sensación de que los pacientes latinoamericanos se han complicado más.

“Los pacientes que tienen algún tratamiento que modula el sistema inmunitario están teniendo menos complicaciones”

¿Y qué ha ocurrido con los pacientes inmunocomprometidos?

Esto se ha debatido mucho. Parece que el virus tiene un primer ataque que, de por sí, te puede dañar. Pero luego hay una fase de la enfermedad que desencadena un proceso inflamatorio en el cuerpo. En este sentido, los pacientes que tienen algún tratamiento que modula el sistema inmunitario están teniendo menos complicaciones porque la propia terapia está modulando la capacidad inflamatoria y está frenando la fase de la enfermedad. Pero insisto en que todos los datos tendrán que ser analizados.

“Todo el sistema sanitario tendremos que hacer autocrítica de todo el caos que hemos vivido en cuanto a ideas para tratar a estos pacientes”

¿Han dado con algún tratamiento que demuestre mayor eficacia?

Es pronto todavía y creo que todo el sistema sanitario tendremos que hacer autocrítica de todo el caos que hemos vivido en cuanto a ideas para tratar a estos pacientes. Dicho esto, lo que hay que hacer es tratar a los paciente con ensayos clínicos y ver realmente si las ideas que estamos teniendo son eficaces. La Paz está en 6 o 7 ensayos clínicos y es pronto para tratar conclusiones. Lo que más se ha administrado hasta ahora es remdesivir pero tenemos que ir con la máxima precaución porque el ensayo clínico todavía no está cerrado. También hemos comprobado que los fármacos que modulan la inflamación sí que podrían ayudar en estos casos.


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