GM Madrid | viernes, 17 de enero de 2020 h |

El Colegio General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) y el Consejo Español de Resucitación Cardiopulmonar (RCP) han firmado un acuerdo para desarrollar una “estrategia ante la parada cardiaca” para el Sistema Nacional de Salud con el objetivo de desarrollar un sistema para salvar vidas y reducir la discapacidad que ocasiona.

Las paradas cardiacas representan un problema de importancia para la salud pública, en el mundo ocasionan más de tres millones de muertes. Actualmente en España cada año se registran más paradas cardiacas extra hospitalarias (30.000) que hospitalarias (22.000). Ante estas cifras, los expertos subrayan la importancia de que se instalen desfibriladores en espacios públicos e incluso en espacios más privados como las comunidades de vecinos.

Otra tarea pendiente es “formar a la sociedad, no solo al personal sanitario” según ha informado durante el acto de presentación de esta iniciativa, Frutos del Nogal, presidente Consejo Español RCP . El objetivo principal de esta iniciativa es disminuir la mortalidad por las paradas cardiacas que equivale a las muertes producidas por causas como los accidentes de coche o los distintos tipos de cáncer.

Durante el acto también el presidente de CGCOM, Serafín Romero Agüit, ha recalcado que “trabajando juntos se puede dar mejor asistencia a los ciudadanos”. También ha hecho referencia a la importancia de la cooperación entre ambas instituciones, los ciudadanos, la prensa y todos los ámbitos, además del sector sanitario. Asimismo, hicieron hincapié en lo importante que es que aquellos hospitales más pequeños también mejoren sus recursos y sus protocolos de abordaje con respecto a los grandes ante esta causa de mortalidad.

Como elementos clave de este proyecto se encuentra el desarrollo de la evaluación individualizada de las paradas y llevar a cabo un registro, crear una formación obligatoria en RCP y fomentar un cambio legislativo que estimule la participación de los ciudadanos y los intervinientes “no sanitarios”. Además, abogan por incrementar la efectividad de los servicios de emergencia acortando sus tiempos de respuesta o un número para la Unión Europea “2222” en caso de emergencias, ya desarrollado en países como Escocia, entre otras medidas que se reflejan en el “plan integral ante la parada cardiaca hospitalaria”.

A pesar de los progresos logrados en los resultados del tratamiento de la parada cardiaca, en general subrayan que no son satisfactorios, pues fallecen al menos el 90 por ciento de los afectados. Se dispone de un gran margen para mejorar, al existir una gran diferencia en la mortalidad de las paradas cardiacas entre los países e incluso entre distintas ciudades. En los casos atendidos en los hospitales la mortalidad varía no solo entre los diversos centros, sino también en función de la hora y el día, siendo más frecuentes por las noches o fines de semana.

Está demostrado que se puede disminuir la mortalidad y las discapacidades originadas por las paradas cardiacas si se adoptan las buenas prácticas de los sistemas que proporcionan unos ciudadanos excelentes, tal y como insistieron los expertos.

Donación de órganos

Los especialistas recuerdan que nuestro país es líder mundial en la donación de órganos y ha desarrollado un modelo asistencial propio. Con el éxito en esta actividad se ha demostrado la capacidad de nuestro sistema sanitario para hacer frente a problemas complejos y urgentes, aunque estén implicados agentes y servicios muy dispares, han recalcado.

El carácter multidisciplinar y el nivel de complejidad de su organización tienen similitudes y confluencias con el sistema de atención de la parada cardiaca. Si se ha logrado ser líder mundial en trasplantes, con esta iniciativa se busca que también pueda serlo en el tratamiento de las paradas cardiacas, tal y como han expresado.

La propuesta destaca la importancia de la defensa de los derechos de los pacientes y muy especialmente la importancia de garantizar que todos los enfermos con riesgo de parada cardiaca sean informados por el médico y puedan expresar su voluntad de ser o no tratados, de acuerdo con sus deseos y convicciones.

Esta medida es la estela de medidas y propuestas creadas por otros países como Reino Unido, Estados Unidos, Dinamarca o Noruega. Para Narciso Perales Rodríguez de Viguri, coordinador del Comité de Sistemas, “es una respuesta a una necesidad y viendo lo que se estaba haciendo en el mundo, es el momento de actuar y en eso estamos con este acuerdo”.