Actualmente en España más de 60.000 pacientes con cáncer están afectados por un tumor de tipo genitourinario (GU), lo que representa cerca del 25 por ciento de los enfermos oncológicos de nuestro país. Según datos de SEOM, los tumores de vejiga (3 por ciento), riñón (2,2 por ciento) y próstata (7,1 por ciento) forman parte de la lista de los tumores más diagnosticados en el mundo. Unos datos que se ven reflejados en nuestro país, pues el cáncer de próstata es el segundo más diagnosticado, con unos 30.000 nuevos casos, y sigue siendo el tumor más prevalente entre los hombres, si bien las tasas de curación globales de la enfermedad superan el 80 por ciento, ya que la mayoría de los diagnósticos se realizan en fase localizada.

El cáncer de vejiga tiene también una alta incidencia, con 22.000 casos, debido a su relación directa con el hábito tabáquico. Por su parte, el cáncer renal y el testicular son menos frecuentes, aunque el primero está aumentando su incidencia en España, con unos 7.000 casos en 2022.

Con estos datos sobre la mesa, más de 300 expertos en Oncología Genitourinaria, se han dado cita en Madrid, en el marco del Simposio del Grupo Español de Oncología Genitourinaria (SOGUG), para mostrar los últimos avances en este tipo de tumores. El simposio, que este año ha celebrado su 13.º edición, se ha convertido en una cita ineludible para expertos en esta materia (nacionales e internacionales), por la combinación de tres elementos fundamentales.

“En primer lugar por su función educativa: durante las tres jornadas, no sólo se abordan en profundidad las tres patologías, sino que se han presentado los avances más novedosos en este campo; en segundo lugar porque su marco favorece la interrelación de los expertos, de forma que surgen novedosos proyectos de investigación y, para terminar, porque permite dar a conocer al paciente los principales avances en este campo así como saber su percepción respecto a la enfermedad”, ha explicado la presidenta de SOGUG, Aránzazu González del Alba.

Avances diagnósticos y terapéuticos

En la última década, los avances diagnósticos y terapéuticos en los tumores genitourinarios están siendo determinantes para aumentar cada vez más la expectativa y la calidad de vida de los pacientes. Un mayor conocimiento de las vías moleculares nos permitirá alcanzar un tratamiento personalizado o de precisión, algo que empieza a ser una realidad en cáncer de próstata. los expertos han apuntado que el reto en nuestro país es la puesta en marcha de un abordaje multidisciplinar de estos tumores desde etapas tempranas de la enfermedad.

Este abordaje requiere la participación activa y coordinada, en las decisiones que atañen al diagnóstico y tratamiento de la enfermedad, de los principales especialistas implicados (urólogos, oncólogos médicos y oncólogos radioterápicos) con la colaboración de radiólogos, patólogos, médicos nucleares y geriatras, entre otros. El manejo multidisciplinar y su implantación en la totalidad de los centros hospitalarios del territorio nacional, permitirá al paciente acceder a la mejor opción terapéutica en cada momento de su enfermedad. Por otra parte, este abordaje multidisciplinar desde la enfermedad localizada, le brindará al paciente la oportunidad de acceder a la innovación y a la investigación de calidad.

La supervivencia de los pacientes con cáncer de próstata avanzado en los últimos 15 años se ha triplicado gracias al desarrollo de nuevos agentes hormonales, quimioterapia o radiofármacos, pasando a más de 3 años en la etapa de resistencia a castración.  Gracias a la mejora de las técnicas de imagen y a la contribución de la genómica, ahora podemos clasificar mejor un caso concreto de cáncer, prever su evolución y adaptar nuestro enfoque terapéutico en función de cada paciente.

En cuanto a las determinaciones moleculares, ahora podemos determinar mejor el riesgo de un individuo y tratar a los pacientes con mayor precisión. Estas pruebas e utilizan, en particular, para caracterizar los tumores y justificar el uso de determinados tratamientos, como los inhibidores PARP para los cánceres metastásicos.

Los inhibidores de PARP han demostrado beneficio en supervivencia en pacientes con cáncer de próstata avanzado, previamente tratados con otras líneas de tratamiento y alteraciones en genes implicados en la reparación del DNA, siendo los más frecuentes BRCA1 y BRCA. Por otro lado, la aparición de nuevos radiofármacos, entre los que destaca 177Lu-PSMA-617, emerge como una nueva opción terapéutica eficaz en el algoritmo terapéutico de los pacientes con cáncer de próstata avanzado.

Con respecto al cáncer de vejiga, se presentarán nuevos datos con inmunoterapia y nuevos fármacos como los anticuerpos inmunoconjugados e inhibidores FGFR3 con mejora de los resultados en supervivencia global.

Por último, en cáncer renal también se presentarán revisiones por parte de expertos de los principales estudios de combinación con inmunoterapia con o sin inhibidores de tirosin-quinasa que en los últimos años han demostrado un beneficio en supervivencia global con mejora en la calidad de vida de los pacientes.


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