Premios BiC
| martes, 26 de junio de 2018 h |

El American College of Gastroenterology, el University College Cork (Irlanda) y la University of North Carolina (Estados Unidos), entre otras instituciones, se han unido para designar el 27 de junio, como Día Mundial del Microbioma ante la importancia que está revelando su investigación y su indiscutible influencia en nuestra salud.

El microbioma “es la descripción de todas las especies bacterianas que hay en una muestra determinada; por ejemplo en una alícuota de leche materna, en un raspado de piel o paladar, o en las heces de un individuo,” indica Daniel Ramón, vicepresidente de I+D de nutrición humana y salud de la compañía ADM.

El estudio de la microbiota y microbioma humano se inició entre los años 50/60 del siglo pasado, “hasta hace 20 o 30 años las bacterias se consideraban un problema, que estábamos contaminados por muchas bacterias y otros microorganismos, microbios, hongos, virus… y se pensaba que era una carga, una contaminación que teníamos que sufrir, pero en años recientes se ha visto que es una simbiosis, una asociación que se ha desarrollado durante milenios por la que nosotros damos hábitat, acogemos a estos microorganismos en distintas partes del cuerpo y, a cambio, ellos trabajan para nosotros, lo que nos favorece” asegura Francisco Guarner, Jefe de Sección del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario Vall d’Hebron (Barcelona), “en realidad esta simbiosis es mutualismo, nosotros estamos ofreciendo protección y hábitat y ellos nos están ofreciendo unas funciones que nuestro genoma no tiene”.

Hasta hace unos años los expertos pensaban que las bacterias que colonizan nuestro intestino eran una carga inútil, y en determinados casos un problema por ser fuente de infecciones; hoy se sabe que es justo lo contrario, tenemos millones y millones de bacterias determinantes para que estemos sanos o enfermos. En una persona de unos 70 kg de peso, los microorganismos que pueblan su cuerpo pesan aproximadamente 1 kg, más que el propio cerebro.

Aunque es cierto que en el aparato digestivo se concentra el 99% de bacterias y otros microorganismos, éstos habitan todas nuestras cavidades y las mucosas que están en contacto con el exterior.

Las investigaciones son muy reveladoras, “en los últimos 10 años, los resultados son sorprendentes y tienen un impacto tremendo en la percepción de lo que es salud y lo que es enfermedad, pero mi impresión es que estamos todavía al principio. Los resultados preliminares indican que los avances en este campo serán importantes. Por ejemplo, en lugar de describir las bacterias que hay en una muestra, el microbioma, estamos dando el salto a entender qué genes están expresándose en cada muestra, lo que llamamos metagenoma. Estos resultados van a tener mucha más implicación para la salud que el microbioma”, asegura Ramón.

Lo que está demostrado es que tenemos capacidad para influir en él, “el microbioma sufre cambios en función de la dieta, del uso de medicamentos como los antibióticos, de la edad. Podemos pensar en intervenciones nutricionales con probióticos o consorcios de probióticos que puedan solventar un problema relacionado con el balance en el microbioma digestivo. Es fascinante, pero debemos aclarar que el probiótico no es un fármaco, es un suplemento nutricional que puede ayudar a los fármacos a curar una determinada enfermedad o prevenir que se desarrolle” continúa.

Para Guarner debemos volver a la dieta tradicional, “parece mentira que después de tantos años, volvamos a los consejos de la abuela: ensaladas y verdura, frutas, cereales integrales -que tienen efectos importantes en la prevención del cáncer de colon-, debemos seguir una alimentación variada”.