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E.M.P. Madrid | viernes, 28 de septiembre de 2018 h |

Los nuevos conceptos de progresión en esclerosis múltiple (EM), la importancia de la inflamación y la degeneración y los nuevos protocolos comunes en resonancia magnética para la evaluación de las alteraciones cognitivas han sido alguno de los temas abordados recientemente en la Jornada “Esclerosis Múltiple: Construyendo el futuro”, celebrada en Madrid con el apoyo de Roche.

La jefe de Sección de la Unidad de Esclerosis Múltiple del Servicio de Neurología del Hospital Clínico San Carlos, Celia Oreja-Guevara, explica a GM los mensajes principales de este encuentro. La especialista subraya la importancia del tratamiento sobre células B. La neuróloga destaca que ocrelizumab (Ocrevus, de Roche), actúa sobre las células B, lo que hace “que el tratamiento sea eficaz y que haya una reducción de brotes muy importante y también reduce la progresión de la enfermedad”.

Este fármaco, recuerda, ya está aprobado en EE. UU. y en Europa, y llegará a España en los próximos meses. La novedad, matiza, es que el tratamiento sirve tanto para esclerosis múltiple remitente recurrente como para primaria progresiva (será el primero para este tipo). “Es el único que servirá para ambos”, indica.

Entre otros puntos, los especialistas analizaron la importancia de la inflamación, así como su impacto en pruebas de imagen como resonancia magnética, anatomía patológica y desde el punto de vista clínico. “Uno de los grandes problemas es la inflamación y la desmielinización y, al mismo tiempo la degeneración, de ahí que tratamientos como este sean importantes porque actúan sobre las dos primeras, pero también sobre la degeneración y, por tanto, sobre la progresión”, destaca la especialista.

Oreja-Guevara admite que cada vez se tiene más claro que la enfermedad presenta esas dos caras, aunque hasta ahora los especialistas se han preocupado menos por la progresión. En este sentido, Virginia Meca, coordinadora de la Unidad de Enfermedades Desmielinizantes del Hospital de la Princesa, coincide en que a día de hoy se sabe manejar y controlar los brotes, y remarca que la progresión de la enfermedad y la discapacidad a largo plazo constituye la gran asignatura pendiente.

“Los fármacos disponibles hasta la fecha no alcanzan a ello y probablemente sea porque los mecanismo fisipatológicos de la progresión sean diferente a los relacionados con los brotes”, plantea Meca.

Otro reto en el manejo de la esclerosis múltiple tiene que ver con el desarrollo de herramientas que permitan predecir la progresión. Las actuales, indica la especialista, la detectan cuando ya está encima de la mesa, porque son fundamentalmente clínicas. “Se investigan otras herramientas para explorar y medir la progresión de forma precoz, así como otros aspectos relevantes por ejemplo en resonancia magnética”, anuncia.

Durante el encuentro se presentaron algunos conceptos nuevos, como NEP y NEPAD, tal y como explica Oreja-Guevara. El primer término hace referencia a la “no evidencia de progresión”, constituye la proporción de pacientes con ausencia de progresión de la enfermedad a 12 semanas según tres elementos: ausencia de progresión de la discapacidad confirmada mediante EDSS, ausencia del empeoramiento confirmado >20% en la T25FW y ausencia de empeoramiento confirmado >20% en la HPT.

Por su parte NEPAD es relativo a la “no evidencia de progresión o actividad de la enfermedad”. Es una nueva variable que evalúa de manera combinada la ausencia de progresión de la discapacidad con el composite NEP y la ausencia de actividad clínica y radiológica. Constituye así una medida más completa.

En la misma línea, los especialistas analizaron la importancia de evaluar la cognición con protocolos comunes. En concreto, la neuróloga del Clínico San Carlos destacó una herramienta, EM-Line, que contempla distintos escenarios para analizar la función alterada.

Asimismo, se abordó la necesidad de diseñar protocolos nuevos de resonancia magnética. “Es importante que se utilicen los mismos esquemas y que sea más fácil intercambiar de unos hospitales a otros”, indicó Oreja-Guevara.

Durante la jornada, también se abordó el desarrollo de marcadores en suero, expone Meca. “Es algo que se busca con mucho ahínco, porque hasta ahora se utilizan los marcadores en líquido cefalorraquídeo y estamos buscando marcadores en suero que resulten más accesibles y nos permitan conocer mejor la enfermedad”, afirma. La especialista destaca que este tipo de marcadores, “sobre todo los más objetivos” permiten adelantarse a la progresión. “Cuando lo tenemos encima, cuando ya vemos una progresión marcada ya sea física o cognitiva , llegamos tarde”, puntualiza.

Las neurólogas coinciden en que el tratamiento precoz ha marcado claramente la evolución de la enfermedad en forma de brotes. Sin embargo, en las formas progresivas es algo que no se controla a día de hoy, porque aún no se tiene claro cuándo empieza, admite Meca. “Ahora tenemos un nuevo fármaco para las formas progresivas que sí ha demostrado cosas, hay que ir en esa dirección y en ese camino”, remarca.

Tratamiento personalizado

Durante el encuentro, los especialistas analizaron el arsenal terapéutico disponible en la actualidad. Celia Oreja-Guevara asegura que en el campo de la neurología, la esclerosis múltiple es el área en la que más se está avanzando. “Ni siquiera en párkinson o epilepsia se cuenta con tantos fármacos como los que han surgido en esclerosis múltiple, una decena”, indica.

En los próximos meses, confían en que ocrelizumab pueda estar disponible en nuestro país. La especialista explica que según la experiencia aportada en el foro por un neurólogo americano que ha utilizado ya este nuevo tratamiento, se trata de un fármaco eficaz, con pocos efectos secundarios, bien tolerado y que se administra mediante una infusión cada seis meses.

La clave, coinciden los especialistas, es avanzar hacia la personalización máxima del tratamiento, analizando con detalle qué le conviene al paciente valorando formas de administración, efectos secundarios y otras enfermedades. El objetivo, remarcan, es lograr el tratamiento más adecuado en cada caso.


Virginia Meca
“Las herramientas actuales detectan la progresión cuando ya la tenemos encima, cuando ya es tarde”



Celia Oreja-Guevara
“Avanzamos hacia la personalización máxima del tratamiento, hay que analizar lo que conviene al paciente”