Hace unas semanas, la Sociedad Española de Retina y Vítreo (SERV) celebró su encuentro anual. Un cónclave que contó con importantes novedades en el ámbito de las enfermedades de retina. El presidente de la SERV, José García-Arumí, analiza con GM estos avances. La conclusión es clara: “Estamos en un momento muy dulce de la retina, porque tanto a nivel de diagnóstico como de tratamiento estamos evolucionando muchísimo. Creo que dentro de las subespecialidades de la oftalmología es la que más ha evolucionado en los últimos años”.

Imagen de la retina.

Un gran paso se ha dado con la terapia génica. ¿Su aplicación? En enfermedades hereditarias para las que hasta ahora no había tratamiento como la retinosis pigmentaria y que gracias a la terapia génica es posible hacer un mapa genético del paciente. En pacientes con un perfil especial, explica, existen fármacos que dentro del ojo cambian las condiciones de las células que están dañadas. “Las reparan cambiando el código genético de las células y se consigue mejorar el pronóstico de estos pacientes”. El objetivo es llevar a cabo un diagnóstico precoz, antes de que haya un “daño importante en la retina”. Este tipo de terapias se llevan a cabo con niños con poca afectación.

Otro de los avances son las prótesis de visión artificial. Lo que se conoce como el ojo biónico. García-Arumí recuerda que han existido varios intentos y que se han llevado a cabo varios implantes de visión artificial. Sin embargo, debido a la estructura que tenían no han dado el resultado esperado. “Ahora se están desarrollando nuevas prótesis que todavía no están en el mercado, pero se están realizando ya estudios clínicos con pacientes”. Se trata de dispositivos bastante más pequeños y que tienen un sistema fotovoltaico de autoalimentación a través de la luz que entra en el ojo. No necesitan cables y tienen una calidad visual más alta, con más pixeles.

“Ahora se están desarrollando nuevas prótesis que todavía no están en el mercado, pero se están realizando ya estudios clínicos con pacientes”

Lo cierto es que la evolución en las terapias y en los avances en retina y vítreo han sido importantes. La evolución más importante se ha dado en los instrumentos de diagnóstico. “Actualmente hay varios como la tomografía y la potencia óptica, que en sus inicios nos daba buena información, pero en la actualidad permite hacer unos cortes en la retina como si la estuviéramos seccionado”. Gracias a esto es posible ver las diferentes capas de las células de la retina y es posible ver qué capa está afectada. “Podemos diagnosticar mucho mejor y tratar con el tratamiento más adecuado”, asegura. Además, García-Arumí resalta la sensibilidad de micras estas técnicas. “Ahora podemos hacer lo que se llama angiografía con el OCT. Antes para ver alguna patología vascular e incluso la degeneración macular teníamos que poner un contraste en la vena de fluoresceína, que luego se extendía por el ojo y se hacían unas fotos con el contraste con unos filtros especiales para poder ver la circulación de la retina”.

A día de hoy, con los angio OCTs los especialistas ven prácticamente lo mismo, pero sin tener que poner el contraste, “que puede tener componentes alérgicos en algunos pacientes y producir un problema de alergia importante. Es una exploración mucho más larga”. Con el angio-OCT en pocos minutos se realiza la prueba. “Nos dan un campo amplísimo de la retina y podemos observar mucho mejor”, remarca.

A nivel quirúrgico también se ha dado un cambio. La mayoría de las intervenciones, las esclerotomías, es decir, las incisiones en el ojo para poder trabajar en la retina son mucho más precisas. “Hace unos años los cortes por minuto eran de 500 a 1.000. Ahora, estamos en 20.000 cortes por minuto y la precisión es mucho mayor”.

El experto habla del desarrollo de sistemas robóticos para la cirugía. En la actualidad, lamenta que son muchos más lentos que la cirugía convencional. De momento, considera que hay que esperar para ver avances en esta área. Eso sí, actualmente, son útiles para la inyección de la terapia génica.

“Hace unos años los cortes por minuto eran de 500 a 1.000. Ahora, estamos en 20.000 cortes por minuto y la precisión es mucho mayor”

Las pruebas de imagen también forman parte del día a día. “Estamos haciendo fotos de la retina con unos instrumentos que nos dan 180 grados de la retina que son estupendos para pacientes con desprendimiento, para ver dónde están los desgarros y necesitamos mucha más ayuda”.

Y en práctica clínica…

¿Todos estos avances tienen su traslación en práctica clínica? García-Arumí asegura que en hospitales grandes esto realmente está muy desarrollado. “Para utilizar estos instrumentos el oftalmólogo necesita ayuda. Son muchas más pruebas que hay que hacer al paciente y lo que se hace es disponer de especialistas que nos ayudan a hacer este tipo de pruebas, como los optometristas, que era una figura que no estaba muy integrada en la práctica clínica diaria de la oftalmología”.

En el Vall d’Hebron, por ejemplo, ahora cuenta con 14 optometristas, que están haciendo todas estas pruebas. “Enfermería también está mucho más especializada”.

“En la mayoría de centros tenemos ya unas cámaras que ayudan a la detección precoz y detectan si el paciente tiene una retinopatía”

El presidente de la SERV comenta que con la pandemia ha habido una saturación de la consulta. “Tratamos muchas más enfermedades, tenemos muchos más pacientes. Pacientes que no tenían solución, como los que tenían degeneración macular exudativa, ahora sí la tienen, con inyecciones cada dos tres meses”.

En hospitales más pequeños estos avances, aunque van llegando, lo hacen más lentamente. El experto pone el ejemplo de los OCTs, que están ya en todos los hospitales. “Sin ello se está haciendo una oftalmología peor. Es un instrumento que incluso en muchos centros de atención primaria también los tienen. No se puede hacer una buena oftalmología sin estos avances”.

Precisamente, de la coordinación asistencial el experto considera que se está haciendo bien. Hay que tener en cuenta que atención primaria y urgencias son la puerta de entrada. “En la mayoría de estos centros tenemos ya unas cámaras que ayudan a la detección precoz y detectan si el paciente tiene una retinopatía”.  

Prioridades al frente de la SERV

La principal prioridad de la SERV es combatir las enfermedades de la retina e intentar que se puedan combatir a través de la formación e investigación. En definitiva, “aportar las nuevas ideas que vienen de otros países para que las podamos aplicar y divulgar”. El presidente de esta sociedad científica apunta a que la concienciación de los pacientes también es clave. “Cualquier tipo de enfermedad retiniana si se detecta precozmente el resultado será mucho mejor y se conseguirá una pérdida mucho menor que si se trata en estadios menos avanzados”. Por ello para la SERV es fundamental el contacto con los pacientes y las campañas de divulgación.