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Un alemán de 33 años podría haber sido el primer paciente europeo en contagiarse de COVID-19 de Europa, según informa una carta de médicos alemanes que ha sido publicada por New England Journal of Medicine (NEJM).

El 24 de enero de 2020, un hombre de negocios alemán de 33 años comenzó a encontrarse mal con dificultad respiratoria y fiebre alta. Sin embargo, el día 27 se encontraba mejor y volvió a trabajar.

Antes del inicio de los síntomas, el sujeto asistió a reuniones en Munich con un socio comercial chino el 20 y 21 de enero. El socio comercial, residente de Shanghai, visitó el país entre el 19 y el 22 de enero pero empezó a desarrollar los primeros síntomas durante el vuelo de vuelta y dio positivo en el nuevo coronavirus el 26 de enero.

El paciente alemán tuvo contacto con el socio comercial chino el 20 y 21 de enero

El 27 de enero, informó a la compañía sobre su enfermedad y se inició la búsqueda de los contactos con los que había tenido relación durante su visita a Alemania. El paciente mencionado anteriormente fue localizado y enviado a la División de Enfermedades Infecciosas y Medicina Tropical en Munich para una evaluación adicional.

El paciente alemán dio positivo en covid-19 aunque ya se encontraba asintomático

En el momento del ingreso ya se encontraba bien e informó de que no había viajado al extranjero en los 14 días anteriores a los síntomas. Aunque estaba en un estadio asintomático, la PCR reveló una alta carga viral. El 28 de enero, otros tres empleados de la misma compañía que habían tenido relación con el paciente alemán cuando estaba asintomático dieron positivo en COVID-19.

Reevaluación de la trasmisión del virus

Los autores de la carta resaltan que la infección “parece haberse trasmitido durante el periodo de incubación cuando los síntomas eran leves e inespecíficos”.

Sin embargo, que se encontrasen cantidades significativas del virus en la PCR del paciente alemán cuando estaba en su periodo de recuperación “plantea un nuevo problema de trasmisión del virus, incluso tras el final de los síntomas“.

Asimismo, el hecho de que las personas asintomáticas sean fuentes potenciales de infección por COVID-19 puede justificar una reevaluación de la dinámica de transmisión del brote actual.