Controlar la pandemia

La decisión individual en una crisis sanitaria como la del coronavirus es casi tan importante como las decisiones que pueden tomar los gobiernos. Así lo ponen en valor investigadores del Imperial College de LondresUniversidad de Oxford; junto con la Universidad de Utrecht y el Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente de los Países Bajos.

Estos expertos han puesto sobre la mesa sugerencias que pueden ayudar a minimizar la propagación y el impacto del coronavirus. Lo han hecho en un comentario publicado en The Lancet, que analiza además las novedades sobre el nuevo virus.

Como pone de manifiesto uno de los autores de este trabajo, Deirdre Hollingsworth, “las estrategias de comunicación del gobierno para mantener informado al público serán absolutamente vitales ”. Adelantan que mantener la mortalidad lo más baja posible será la máxima prioridad para las personas. En cuanto a la crisis económica, “los gobiernos deben establecer medidas para mejorar la inevitable recesión“. 

La realidad, aseguran, es que el Covid-19 se ha convertido en una pandemia. “Probablemente, la propagación del virus en la mayoría de los países en las primeras etapas, se haya dado antes de que las medidas tengan un impacto”. Para estos investigadores, lo que ha sucedido en China muestra que la cuarentena, el distanciamiento social y el aislamiento de las poblaciones infectadas pueden contener la epidemia. “Este impacto de la respuesta de COVID-19 en China es alentador para los muchos países donde el virus está comenzando a extenderse. Sin embargo, no está claro si otros países pueden implementar las estrictas medidas que China finalmente adoptó”. 

Dos ejemplos son Singapur y Hong Kong, ambos con epidemias de síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) en 2002. En la actualidad, ambos países son ejemplo también en el buen manejo del coronavirus. “A pesar de los primeros casos, la acción temprana del gobierno a través de medidas de distanciamiento social tomadas por individuos están teniendo efecto”, resuelven.

¿Cómo se mide una epidemia?

El curso de una epidemia se define por una serie de factores clave, algunos de los cuales actualmente no se conocen bien para Covid-19. El número básico de reproducción (R0) define el número medio de casos secundarios generados por un caso primario. Esto ocurre cuando la población es en gran medida susceptible a la infección. Así, se determina el número total de personas que probablemente estén infectadas. 

Los investigadores explican que para que se produzca una epidemia, el valor RO debe ser mayor que la unidad de valor. Por ejemplo, el sarampión, el R0 se estima en alrededor de 15. Para el coronavirus, la estimación de R0 está en alrededor del 2,5. A medida que avanza una epidemia, el número de reproducción efectiva (R) disminuye. De hecho, cae por debajo de la unidad de valor cuando la epidemia alcanza su punto máximo y luego decae, ya sea por el agotamiento de las personas susceptibles a la infección o el impacto de las medidas de control.

La velocidad de propagación inicial de la epidemia, su tiempo de duplicación o el intervalo en serie relacionado (el tiempo promedio que tarda una persona infectada en transmitir la infección a otros), y la duración probable de la epidemia están determinados por factores como como el tiempo transcurrido desde la infección hasta que una persona es infecciosa para otros, y la duración media de esa infección. 

Incertidumbres

En cuanto al grado de infección. Los autores aseguran que existen pocos estudios clínicos para medir la viremia de Covid-19 y cómo cambia con el tiempo en los individuos.

Otras de las incertidumbres que mencionan estos expertos es si existe una gran cantidad de casos asintomáticos de Covid-19. Las estimaciones sugieren que aproximadamente el 80 por ciento de las personas con Covid-19 tienen enfermedad leve o asintomática, el 14 por ciento tiene enfermedad grave y el 6 por ciento está gravemente enfermo. Esto implica, según esta investigación, que el control basado en los síntomas es poco probable que sea suficiente a menos que estos casos sean solo ligeramente infecciosos.

Estrechamente relacionado con los determinantes epidemiológicos de este virus está el impacto de diferentes políticas que se lleven a cabo en el curso de la epidemia de Covid-19.Un tema clave para los epidemiólogos es ayudar a los decisores en los objetivos principales de las medidas que se lleven a cabo. Por ejemplo: minimizar la morbilidad y la mortalidad asociada; evitar un pico epidémico que sobrepase los servicios de atención médica, mantener los efectos en la economía dentro de niveles manejables y aplanar la curva epidémica.

Impacto económico

Para hacer frente al Covid-19, el impacto económico potencial del autoaislamiento o la cuarentena obligatoria podría ser sustancial, como ocurrió en China.”Es probable que ninguna vacuna o medicamento antiviral efectivo esté disponible pronto. El desarrollo de la vacuna está en marcha, pero los problemas no son si se puede desarrollar una vacuna, sino dónde se realizarán los ensayos de fase 3 y quién fabricará la vacuna a escala“, apuntan. 

La fabricación a escala requiere que uno o más de los grandes fabricantes de vacunas asuman el desafío y trabajen en estrecha colaboración con las compañías de biotecnología que están desarrollando opciones frente al virus. Un proceso que, tal y como apuntan, llevará tiempo —entre un año y 18 meses de producción—. En este escenario, las opciones que existen se centran en la cuarentena voluntaria obligatoria; interrumpir reuniones masivas; el cierre de centros educativos o lugares de trabajo donde se ha identificado la infección; o el aislamiento de determinadas zonas.

Las medidas

La experiencia con la gripe A se puede aplicar para coronavirus, aunque con matices. “Con un valor epidémico temprano de R0 de 2-5, el distanciamiento social tendría que reducir la transmisión en aproximadamente un 60 por ciento o menos, si el potencial de transmisión intrínseca disminuye en el verano”. Una pregunta para la que todavía faltan evidencias, aunque, no hay que olvidar el ejemplo de China.

El cierre de escuelas tuvo éxito con la gripe A pero los científicos aseguran que puede ser poco eficaz, dada la baja tasa de infección en niños, aunque los datos son escasos. “Evitar grandes reuniones de personas reducirá el número de difusión del virus, sin embargo, si se requiere de un contacto prolongado para la transmisión, esta medida solo podría reducir una pequeña proporción de transmisiones. Por lo tanto, es probable que se necesite un distanciamiento social a mayor escala, como se estableció en China“. Esta medida, explican, previene la transmisión de casos sintomáticos y no sintomáticos, por lo tanto, aplana la epidemia. “El distanciamiento social a mayor escala proporciona tiempo para que los servicios de salud traten casos y aumenten la capacidad y, a largo plazo, para desarrollar vacunas y tratamientos”. 

Los interrogantes para estos expertos son: ¿Qué proporción de individuos infectados tiene síntomas leves? ¿Se autoaislarán estos individuos? ¿Tendrá efectividad? El comportamiento individual, por tanto, “será crucial para controlar la propagación de Covid-19”. La acción personal, más que la acción gubernamental, en las democracias occidentales podría ser, en opinión de estos investigadores, el tema más importante. “Autoaislamiento precoz, la búsqueda de asesoramiento médico de forma remota a menos que los síntomas sean graves, y el distanciamiento social es clave. Las acciones del gobierno para prohibir las reuniones masivas son importantes, al igual que las buenas instalaciones de diagnóstico y el asesoramiento de salud de acceso remoto, junto con el tratamiento especializado para personas con enfermedades graves”.