El dolor crónico afecta en España a un 25,9 por ciento de la población adulta, lo que supone más de nueve millones de personas. De este porcentaje, el 86,7 por ciento de los pacientes han acudido a atención primaria en el ultimo mes. Así se desprende del ‘Barómetro del dolor crónico en España 2022’, presentado por la Fundación Grünenthal y el Observatorio de la Universidad de Cádiz, con el apoyo de BioInnova Consulting. A través de 7.058 entrevistas a residentes de todo el territorio nacional entre los 18 y 85 años, el Barómetro ha analizado la situación del impacto del dolor crónico en España, siendo las mujeres las que presentan una mayor prevalencia (30,5).

“El objetivo de llevar a cabo este Barómetro es crear conciencia sobre el dolor y las consecuencias que presenta en la sociedad en todos sus ámbitos”, ha señalado Juan Quintana, director de la Fundación Grünenthal, quien ha incidido en que los datos del estudio recuerdan la necesidad de abordar el dolor desde una perspectiva biopsicosocial.

Tal y como han subrayado en la rueda de prensa, el dolor crónico condiciona al paciente a nivel físico, mental y social. “El nacimiento de este Barómetro se justifica porque continúan existiendo necesidades no cubiertas en el procesos asistencial del abordaje del dolor y en la necesidad de información actualizada sobre la enfermedad”, ha explicado Inmaculada Failde, directora del Observatorio del dolor para la Universidad de Cádiz.

Un 42,1 por ciento de los afectados han acudido a los servicios sanitarios en el último mes, siendo atención primaria el servicio de referencia. Traumatología constituye la especialidad más demandada seguida de fisioterapia, rehabilitación y las unidades del dolor. Asimismo, del estudio se desprende que el tiempo medio de espera para ser atendido en una unidad del dolor es de 10 meses.

“El 25 por ciento de la muestra del estudio ha sido derivado a unidades de dolor”, ha especificado la especialista, quien admite que la derivación y el tiempo de espera “se podría mejorar”.

“Estos pacientes no pueden estar esperando. Además la prevalencia va en aumento con respecto a los estudios anteriores”, ha añadido. Trabajos anteriores llevados a cabo entre 2011 y 2016 estimaron una prevalencia de dolor crónico en la población española cercana al 17-18 por ciento.

Otro de los datos alarmantes del estudio es que los pacientes con dolor crónico padecen la enfermedad durante un periodo estimado de 6,8 años y la intensidad media (56,8 por ciento) percibida del dolor se sitúa en los 6,8 puntos en una escala de 0 (ausencia de dolor) a 10 (dolor insoportable).

El dolor crónico es aquel que se produce de forma continua durante más de cuatro días por semana y persiste desde hace tres meses. El dolor continuo no crónico es aquel que se produce durante más de cuatro días por semanas en el último mes.

Depresión y ansiedad, comorbilidades frecuentes

Las personas entre 55 y 75 años presentan la prevalencia más alta (30,6 por ciento), siendo la población de 18-34 años la menos afectada por el dolor crónico (18 por ciento). Por su parte, el Barómetro arroja que un 28,6 por ciento ha requerido baja laboral como causa del dolor en el último año, provocando que un 32,3 por ciento de los pacientes abandone su ocupación previa y un 17,3 por ciento cambie de puesto de trabajo.

En este sentido, cabe destacar que un 22,2 por ciento de los pacientes sufre depresión y un 27,6 por ciento ansiedad. “Las comorbilidades que más nos han preocupado es la alta prevalencia de ansiedad y depresión, que es superior en la población que no tiene dolor y en los que presentan dolor continuo no crónico” ha subrayado la experta.

Por otro lado, la lumbalgia es la causa más frecuente de dolor (58,1 por ciento) y un 27,1 por ciento desconoce las causas de su enfermedad. “El dolor lumbar es la causa más prevalente, seguido de la contractura muscular, el dolor cervical o la artrosis, presentando dificultades en las actividades diarias como levantarse de la cama”, ha señalado.

Agilizar y mejorar la atención

Entre las conclusiones del Barómetro, se ha puesto en evidencia que el dolor continúa generando un gran impacto en la calidad de vida de los pacientes, mermando su estado de salud, físico, mental y social.

“Es necesario agilizar la atención de los pacientes con dolor crónico, favorecer la colaboración entre los distintos niveles asistenciales implicados en su atención y aumentar los recursos para su abordaje”, ha insistido Failde. Los ponentes han coincidido en que existe la necesidad de situar la enfermedad como una prioridad sanitaria a nivel nacional, con el objetivo de mejorar su abordaje y mejorar la calidad de vida de los pacientes.


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