Congreso ESMO sobre Cáncer de Mama 2019

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CARMEN M. LÓPEZ Madrid | viernes, 03 de mayo de 2019 h |

“Tener sobrepeso u obesidad es un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, no solo para los pacientes con cáncer, sino para la población en general. Por eso, cuando una mujer diagnosticada con cáncer de mama tiene sobrepeso, es esencial que además de consultar con un cardiólogo, se le remita de inmediato a un nutricionista que pueda ayudarla a perder peso, adoptar un estilo de vida saludable y mejorarla”, explica el profesor Giuseppe Curigliano, en el marco del Congreso ESMO sobre Cáncer de Mama 2019.

Hay que tener en cuenta que la quimioterapia, la radioterapia y las terapias dirigidas son el estándar de tratamiento para el cáncer de mama. “Entre los posibles efectos secundarios, la toxicidad cardiovascular se debe controlar especialmente”, asegura Curigliano. En este sentido, las guías de práctica clínica que diseñó la sociedad europea sobre la toxicidad cardiovascular inducida por el tratamiento, que, como recuerda el experto, su objetivo es gestionar el riesgo cardíaco en pacientes con cáncer, “han hecho una contribución significativa en este campo”.

A juicio de Curigliano, el cardiólogo debe formar parte del equipo multidisciplinar permanente que aborde a las pacientes con este tumor. “Siempre se debe realizar una evaluación cardiaca antes del inicio del tratamiento para identificar condiciones preexistentes o factores de riesgo”, expone.

Para avanzar en la evidencia científica sobre la eficacia de la intervención nutricional, durante el congreso europeo se han presentado los resultados preliminales de un estudio de 204 pacientes con cáncer de mama que recibieron pautas dietéticas de un nutricionista poco después de su diagnóstico inicial.

Los objetivos principales, como explica la autora del estudio, Luisa Carbognin, se centraron en evaluar la adherencia temprana de las pacientes con cáncer de mama, por un lado, y evaluar la efectividad de la intervención nutricional para la pérdida de peso o mantener el peso durante el tratamiento, por otro.

Más del 60 por ciento de las mujeres tenían sobrepeso y obesidad, y además, casi la mitad habían ganado un 5 por ciento más de peso en el momento del diagnóstico. Alrededor del 80 por ciento de las participantes se sometieron a terapia endocrina. “Nuestros análisis provisionales mostraron una correlación estadísticamente significativa entre el alto cumplimiento de las pautas dietéticas y la pérdida de peso. La pérdida de peso, a su vez, pareció correlacionarse con tasas más bajas de depresión“.

Carbognin sugirió además que estos resultados indican que cumplir con las pautas dietéticas puede ser una herramienta eficaz para controlar el peso corporal. “Para las mujeres con un peso corporal normal normal, el objetivo es mantener un peso saludable y estar en forma durante todo el curso de su tratamiento; por lo tanto, tiene sentido ofrecerles el apoyo de un nutricionista independientemente de su peso en el momento del diagnóstico”.