Los avances en el manejo de los pacientes con cáncer, así como los esfuerzos que se están haciendo en materia de prevención y detección precoz de esta enfermedad están permitiendo una mayor supervivencia, pasando a un enfoque centrado en la enfermedad a otro más humanizado y con un circuito que gira en torno al paciente.

Sin embargo, muchas de las terapias frente al cáncer pueden favorecer el desarrollo precoz de hipertensión o diabetes, aumentar las cifras de colesterol, desencadenar arritmias, insuficiencia cardiaca o aumentar el riesgo de trombosis. Todo ello afecta a la calidad de vida y empeora el pronóstico global de los enfermos, especialmente si obligan a interrumpir tratamientos que estaban resultando eficaces para controlar el cáncer.

El consejero de Sanidad durante la inauguración del Simposium. Fotografía: Comunidad de Madrid.

En la actualidad, uno de cada tres pacientes con un nuevo diagnóstico de cáncer tiene antecedentes de problemas cardiovasculares o factores de riesgo que lo hacen más vulnerable a las terapias antitumorales. Además, estos tratamientos adelantan unos 20 años la edad de riesgo vascular, lo que conlleva a su vez que uno de cada tres enfermos con cáncer termine desarrollando complicaciones cardiovasculares.

Con este telón de fondo ha tenido lugar el VIII Simposio Internacional de Cardio-Oncología Cardio Tox 2022, que se celebra en el Hospital Universitario La Paz. El objetivo es avanzar en esta especializada Cardio-Oncología con el objetivo de  prevenir y tratar el posible daño que se puede producir en el corazón y en el sistema cardiovascular, durante y después de distintos procesos antitumorales.

Cardiotoxicidad

La cardiotoxicidad es un problema clínico creciente que constituye, junto con las segundas neoplasias, la causa más frecuente de mortalidad en supervivientes de cáncer. Puede aparecer tanto durante la fase activa del tratamiento como en el seguimiento posterior. Por ello, es de vital importancia organizar estrategias de prevención, acompañar al paciente durante el proceso de la enfermedad y guiarle para mejorar su salud cardiovascular.

Enrique Ruiz Escudero junto a los responsables del encuentro. Fotografía: Comunidad de Madrid.

Los equipos de cardio-oncología se encargan de realizar una valoración cardiovascular completa previa para identificar qué personas van a ser más vulnerables y van a necesitar una vigilancia más estrecha. Los avances en la imagen cardiaca, principalmente en la ecografía tridimensional y técnicas avanzadas de resonancia cardiaca, permiten monitorizar de forma precisa el tratamiento y detectar cambios subclínicos que son tratables, para prevenir su progresión a cardiopatías graves.

Unidad multidisciplinar

Precisamente, La Paz es pionero en la implantación de este modelo de atención. En el 2012 creó un equipo multidisciplinar de Cardio-Oncología, que inició su actividad clínica y de investigación con la puesta en marcha del registro CardioTox, liderado por José Luis López-Sendón, y de una consulta monográfica de alta resolución de Cardio-Oncología. Esta unidad atiende cada año a más de 1.500 pacientes.

De forma paralela, en 2014 se puso en marcha un programa de formación médica. En 2015 se creó un grupo de trabajo de Cardio-Onco-Hematología en la Sociedad Española de Cardiología en colaboración con las sociedades españolas de Oncología Médica, Hematología y Oncología Radioterápica, que han generado múltiples documentos de consenso y vías clínicas para facilitar el desarrollo de este tipo de programas en otros centros de todo el país.

En este escenario, tal y como ha resaltado el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, durante la inauguración del encuentro, la Sanidad Madrileña lidera en Europa las primeras guías sobre los efectos de los tratamientos oncológicos en el sistema cardiovascular.