En el campo de la oncología, para obtener muestras de un tumor se realizan técnicas invasivas y “molestas para el paciente”, como la biopsia o un aspirado. Sin embargo, existe otra técnica “menos conocida”, pero que se presenta como un biomarcador no invasivo, capaz de predecir precozmente hasta 20 tipos de cánceres -de los más frecuentes- y, además, con una gran utilidad para investigar aquellos tumores poco accesibles. Se trata de la biopsia líquida.

Así lo ha presentado María José Calasanz Abinzano, del CIMA 3 Lab Diagnostics de la Universidad de Navarra, durante la VI Jornada de Divulgación “HematoAvanza”, organizada por la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH). Un encuentro, apoyado por AstraZeneca, AbbVie, Gilead y Novartis, en el que se han reunido hematólogos, periodistas y divulgadores, para explicar y analizar los últimos grandes avances que se han producido en el campo de las enfermedades hematológicas.

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María José Calasanz Abinzano, del CIMA 3 Lab Diagnostics de la Universidad de Navarra.

“Una biopsia líquida realmente es un biomarcador que puede darse en cualquier fluido corporal en un paciente con cáncer. Esa es la bondad de esta técnica. Y dentro de estos fluidos, el ADN circulante es el más utilizado”, ha explicado la experta.

Calasanz ha insistido en la importancia que adquiere esta técnica frente a las clásicas. A modo de ejemplo, la experta ha comentado cómo en el caso del mieloma, “dependiendo de en qué parte del tumor se pinche”, puede ofrecer focos y resultados distintos. Al contrario que en la biopsia líquida.

Asimismo, la experta ha detallado que, esta técnica, también es beneficiosa a la hora de ver cómo evoluciona el paciente, si su respuesta está siendo favorable o no, y decidir qué estrategia se debe seguir a partir de estos datos.

“Una biopsia líquida realmente es un biomarcador que puede darse en cualquier fluido corporal en un paciente con cáncer. Esa es la bondad de esta técnica. Y dentro de estos fluidos, el ADN circulante es el más utilizado”

María José Calasanz Abinzano, del CIMA 3 Lab Diagnostics de la Universidad de Navarra

Con respecto a la detección del cáncer hematológico, la biopsia líquida podría suponer un cambio de rumbo en la rutina diagnóstica y en la monitorización de los pacientes hematológicos, en opinión de Calasanz. No obstante, todavía no está implementada en la práctica clínica relacionada con el cáncer hematológico, a pesar de que cuenta con una investigación muy activa, especialmente en linfomas y mieloma múltiple. Una situación que la experta “espera que cambie pronto”.

La revolución de las CAR-T

En el contexto del abordaje del cáncer hematológico, la terapia celular ha vuelto a tener como punta de lanza el uso clínico de las células CAR-T.

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Ramón García Sanz, presidente de la SEHH.

Aunque la pandemia ha retrasado el avance en los ensayos clínicos, la vuelta paulatina a la normalidad se ha visto reflejada en los más de 500 estudios de CAR-T que existen actualmente en todo el mundo -en Europa 59 y 24 en España-.

“Actualmente se centran en la búsqueda de estrategias post-infusión para lograr una respuesta mantenida en el tiempo, el manejo de las recaídas, la investigación de nuevas dianas más allá del clásico CD19 y el desarrollo de CAR-T con nuevas células inmunoefectoras”, ha asegurado Ramón García Sanz, presidente de la SEHH.

En esta misma línea, el experto ha detallado que los primeros ensayos clínicos de fase III con terapia CAR-T en el tratamiento del linfoma B difuso de célula grande -un cáncer hematológico agresivo que representa hasta un 40 por ciento de todos los linfomas- muestran resultados en favor de su aplicación tras una primera recaída. Esto supondría, ha indicado Sanz, adelantar su uso a la segunda línea de tratamiento por primera vez, si estos resultados se consolidan en el largo plazo.

Aunque a día de hoy estas células procedan del propio paciente, se contempla que, en en los próximos años, puedan extraerse de otras personas. Una ventaja a la hora de obtener células sanas.

Los primeros ensayos clínicos de fase III con terapia CAR-T en el tratamiento del linfoma B difuso de célula grande muestran resultados en favor de su aplicación tras una primera recaída. Esto supondría adelantar su uso a la segunda línea de tratamiento por primera vez

“Han habido pocos trabajos sobre CAR-T alogénicos, donde los linfocitos T proceden de una persona distinta al paciente, pero es probable que, en el futuro, existan bancos de células inmunoefectoras con linfocitos accesibles, igual que hoy podemos acceder a un órgano para trasplante”, ha argumentado.

Leucemia, un cáncer hematológico con múltiples caras

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Lucrecia Yáñez San Segundo, del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (Santander).

Uno de los cánceres hematológicos en torno a los que hay una “preocupante desinformación” es la leucemia, que puede presentar múltiples caras.

La leucemia mieloide crónica (LMC) y leucemia linfocítica crónica (LLC), “son las más desconocidas para la población general y, a su vez, las de mejor pronóstico”, según Lucrecia Yáñez San Segundo, del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (Santander). Así, por ejemplo, el 50 por ciento de los pacientes con LLC no precisa tratamiento.

En la historia de las leucemias, aunque el tratamiento ha sufrido una evolución constante, el cambio más “dramático” se produjo en 2010, cuando entraron en juego las moléculas dirigidas.

“Estas moléculas hacen que hoy, pacientes con leucemia linfática crónica, tratados con ibrutinib, tengan una supervivencia por encima del 98 por ciento a los 3 años“, ha ejemplificado San Segundo.

“La LMC y LLC son las leucemias más desconocidas para la población general y, a su vez, las de mejor pronóstico. Así, por ejemplo, el 50 por ciento de los pacientes con LLC no precisa tratamiento”

Lucrecia Yáñez San Segundo, del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (Santander)

Ahora bien, para esta hematóloga, uno de los objetivos primordiales de aquí a un futuro cercano es que la enfermedad desaparezca por completo. Es decir, hacer desaparecer al máximo la enfermedad con un comprimido al día esta enfermedad. “Lo que llamamos una respuesta completa molecular”.

La terapia génica se abre paso en las anemias congénitas

Dejando a un lado el abordaje del cáncer hematológico, Josune Zubicaray Salegui, del Hospital Universitario Infantil Niño Jesús (Madrid), ha hablado de la terapia génica, que “abre nuevas perspectivas de tratamiento en anemias congénitas tales como hemoglobinopatías y déficit de piruvato quinasa (PK), o en síndromes de fallo medular, como la anemia de Fanconi”.

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Josune Zubicaray Salegui, del Hospital Universitario Infantil Niño Jesús (Madrid).

La idea teórica pasa a ser una realidad clínica. La experta ha analizado las distintas “formas de hacer” terapia génica en estas enfermedades como fruto del desarrollo de las técnicas de manipulación genética en los últimos años.

Tras seis años del estudio FANCOLEN-I, entre otros, se ha observado que la terapia génica eficiente requiere la infusión de cantidades significativas de células corregidas durante los estadios iniciales del fallo medular. Puesto que, en estadios más avanzados, este mismo injerto progresivo no impide la evolución del fallo medular.

“Los ensayos clínicos que están en marcha deberán afianzar los resultados preliminares de seguridad y eficacia si se aspira a ampliar el arsenal terapéutico actual”.

Terapia innovadora en el paciente con hemofilia

En relación con la hemofilia, “tratamientos más eficaces en la normalización de la hemostasia (conjunto de mecanismos aptos para detener los procesos hemorrágicos) permitirán alcanzar el objetivo de que estos pacientes tengan una calidad de vida semejante a la de la población general, incluyo en aquellos casos con formas graves de la enfermedad”, ha afirmado María Teresa Álvarez Román, del Hospital Universitario La Paz (Madrid).

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María Teresa Álvarez Román, del Hospital Universitario La Paz (Madrid).

Hasta un 80 por ciento de los sangrados se producen a nivel articular y muscular, y producen una gran discapacidad. “En los últimos años, estamos asistiendo a un cambio de paradigma en el abordaje terapéutico de la hemofilia, lo cual ha tenido un gran impacto en el aumento de la esperanza de vida y en la mejora de la salud articular”, señala.

El actual abordaje terapéutico, promovido por la profilaxis primaria, administración regular del factor deficitario antes de que comience el daño articular, y por la personalización de las características del paciente, ha tenido un gran impacto en el aumento de la esperanza de vida en la mejora de la salud articular.

A todo ello, también ha contribuido la instauración de protocolos de profilaxis personalizada, el desarrollo de 4 nuevas terapias eficaces en todos los subgrupos de pacientes con hemofilia, así como los concentrados de vida media extendida, los anticuerpos monoclonales y las moléculas rebalanceadoras de la hemostasia o la terapia génica.

Hasta un 80 por ciento de los sangrados se producen a nivel articular y muscular, y producen una gran discapacidad

En opinión de Álvarez, sin duda, uno de los grandes hitos en el tratamiento de la hemofilia, y que cambió por completo el tratamiento y el pronóstico de la enfermedad, ha sido, hasta el momento, la profilaxis.

Trombosis en COVID a pesar de las medidas de profilaxis

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José Antonio Páramo Fernández, de la Clínica Universidad de Navarra, responde dudas de forma virtual.

No obstante, la profilaxis no funciona igual de bien en otras enfermedades como la COVID-19. En esta patología pulmonar y sistémica, se produce una “tormenta trombótica perfecta”, según José Antonio Páramo Fernández, de la Clínica Universidad de Navarra. Aún administrando una tromboprofilaxis -donde las heparinas de bajo peso molecular protagonizan la estrategia profiláctica de elección en el paciente hospitalizado-, siguen existiendo eventos trombóticos frecuentes.

Se han descrito episodios trombóticos en hasta un 30 por ciento de los pacientes con COVID-19 grave e ingresados en Unidades de Cuidados Intensivos, siendo el tromboembolismo venoso el más frecuente de todos (en hasta un 60 por ciento de los casos).

Esta condición “conlleva un peor pronóstico”. Para Páramo, la mortalidad de los pacientes COVID-19 con complicaciones trombóticas y cardiovasculares puede ascender hasta un 14 por ciento, multiplicándose por tres la tasa de mortalidad global de esta enfermedad pandémica.

En este sentido, el experto ha concluido que se precisan nuevas estrategias para combatir la inmunotrombosis o tromboinflamación, un nuevo mecanismo implicado en las alteraciones de la coagulopatía que aparecen en la COVID-19.


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