Vivir una pandemia como la que ha generado la COVID-19 ha hecho mella en la salud mental de la población. En concreto, se observa un panorama de pesimismo juvenil generalizado a causa de un contexto en el que prima la incertidumbre y las situaciones difíciles para gran parte de este colectivo. El pesimismo llega hasta el punto en el que el 26,6 por ciento de los jóvenes piensa que la situación del país irá a peor —porcentaje algo inferior cuando se pregunta sobre su situación personal—. 

Estas son algunas de las principales conclusiones que se desprenden del estudio “Jóvenes en pleno desarrollo y crisis pandémica. Cómo miran al futuro”, elaborado por la Fundación Pfizer y la Fundación Fad Juventud. El objetivo de la investigación ha sido indagar sobre los efectos que la pandemia ha causado en la vida de los jóvenes, tanto en los aspectos relacionados con su salud mental como en el impacto posible sobre su devenir vital. 

El 26,6 por ciento de los jóvenes piensa que la situación del país irá a peor

Pese a todo, el estudio percibe cierta reducción del pesimismo en comparación con las percepciones que se registraron el pasado 2020. Esto se debe, dicen sus autores, a que este colectivo se muestra afortunado por contar con apoyo de familiares, amigos y pareja, ámbitos en los que se sienten más satisfechos. 

Los datos muestran que cuentan con un respaldo emocional clave, con redes de apoyo que se constituyen en pilares de confianza sobre los que saben que pueden contar en tiempos duros. “La familia o las amistades se erigen como puntales de estabilidad”, según reconocen los 1.200 jóvenes de entre 15 y 19 años que han sido entrevistados a comienzos de este año 2022.  

El estudio percibe cierta reducción del pesimismo gracias al apoyo de familiares, amigos y pareja

Salud mental, protagonista tras el paso de la COVID-19

Una de las consecuencias más visibles de la crisis de la COVID-19 ha sido el empeoramiento de la salud mental —los aspectos más afectados por la pandemia— y una mayor tendencia a sufrir malestares de carácter psicológico.

El porcentaje total de adolescentes y jóvenes que presentan problemas psicológicos con cierta o mucha frecuencia en la actualidad es del 24 por ciento, mientras que en 2021 era del 8,6 por ciento, y en 2019 del 6,2 por ciento. Esto significa, detallan los autores del estudio, que ha habido un aumento de la prevalencia de problemas de este tipo de casi 18 puntos.

El 24% de los jóvenes presentan problemas psicológicos con cierta o mucha frecuencia, frente al 6,2% de 2020

En esta misma línea, la investigación apunta a que la aparición de pensamientos negativos es, con diferencia, el indicador psicológico que más empeora. Y, además, las mujeres ocupan la peor posición en todos los indicadores de tipo psicológico.

Ante estos resultados, el presidente de la Fundación Fad Juventud, Ignacio Bayón, ha asegurado durante la presentación de dicho proyecto que existe una “obligación como sociedad de habilitar los mecanismos para que todos los jóvenes que están sufriendo y tienen problemas de malestar emocional puedan tener acceso fácil y rápido a servicios de atención psicológica donde encontrar ayuda y que, claramente, son insuficientes en la actualidad.

Las mujeres ocupan la peor posición en todos los indicadores de tipo psicológico

En este sentido, Bayón recuerda que la Fad cuenta con el SIOF Joven, un canal nacido en la pandemia donde se atiende este tipo de situaciones, por vía telefónica (900 16 15 15) o Whatsapp (623 22 05 70), “de forma gratuita y anónima”.

A esta presentación también han asistido Sergio Rodríguez, presidente de la Fundación Pfizer y Eulalia Alemany, directora técnica de Fundación FAD Juventud. 

Sin duda, la pandemia ha tenido un efecto claro en la vida de los jóvenes españoles, pero, tras una experiencia cargada de negatividad como ha sido la COVID-19, la población juvenil ha sacado ciertas conclusiones positivas de ella: la pandemia les ha hecho modificar sus hábitos a mejor (en el 35,4 por ciento de los casos); les ha hecho sentirse más conscientes de su vida y de lo que quieren (54,8 por ciento); ha mejorado sus relaciones sociales (43,2 por ciento); y ha aumentado su sentido de la responsabilidad (42 por ciento).


También te puede interesar…