“La innovación debe partir de la resolución de problemas clínicos, experimentarlos en laboratorios y en la práctica clínica; luego, hallar una solución y hacerla disponible, es ahí cuando la investigación se convierte en innovación”. Bajo esta premisa arrancaba Luis Paz-Ares, presidente de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer, la rueda de prensa celebrada con motivo del Día de la Innovación en Cáncer. Para que la investigación se traduzca en innovación con mayor celeridad, Paz-Ares instaba a agilizar un plan de medicina personalizada, como ya ocurre en otros países del entorno.

También remarcaba la importancia de la I+D oncológica Álvaro Rodríguez-Lescure, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). “En cáncer la investigación no es opcional, es una absoluta obligación. Todo lo que hemos conseguido en los últimos años viene de la investigación”, aseveraba. Asimismo, el presidente de SEOM consideraba que ahora es el momento idóneo para seguir esta senda y seguir materializando el avance. “Tecnológicamente tenemos una gran capacidad para conocer genómicamente y molecularmente al enemigo, el tumor, y por tanto encontrar vías de desarrollo para mejorar la traslación al impacto clínico y que tenga impacto en los pacientes”, detallaba. Siguiendo este hilo añadía que “esto va a permitir mejorar muchos resultados como está observándose ya, sobre todo en aquellos tumores en los que hace mucho tiempo que no se avanzaba”.

Acceso a la investigación

Además, recogiendo el testigo de Paz-Ares, el presidente de SEOM instaba a impulsar acciones para que la innovación esté disponible para los pacientes cuanto antes. “Incorporar a la cartera de servicios de nuestro Sistema Nacional de Salud la innovación farmacológica, la información diagnóstica del biomarcador asociado y la atención a los pacientes con el fármaco concreto hace que el sistema sea mucho más eficiente, más sostenible y el tratamiento más preciso y menos tóxico. Tratamos a quien hay que tratar con lo que hay que tratar”, planteaba.

Hay que tener en cuenta que el desarrollo de la medicina de precisión significa una revolución en la atención a los pacientes con cáncer. Por ello, los expertos incidían en llevar a cabo políticas activas que promuevan su mejora e implantación rutinaria en el diagnóstico de los pacientes. Para lograrlo urge sentar las bases para que esta forma de hacer medicina sea equitativa y plenamente accesible a todos los pacientes; aquí, contar con estrategias nacionales y autonómicas, dotadas de una financiación adecuada que respalde la investigación y el acceso, es imprescindible, tal y como quieren plasmar desde Aseica y SEOM.

Paz-Ares llamaba asimismo a enfocarse en lo que queda por hacer, teniendo en cuenta el trabajo ya realizado en nuestro país. “No quiere decir que en España no se haga, lo que no se hace es tener un plan coordinado como hay en otros países; francamente, esto ha sido de mucha ayuda para lograr transferir esta innovación en condiciones igualitarias a los pacientes” expresaba. “Conviene recalcar que el acceso a la medicina personalizada tiene que ser equitativo, independientemente de dónde viva o el hospital que trate al paciente”, apuntaba. Para conseguirlo cuanto antes, ofrecía tres claves: “más investigación, una organización específica del trabajo y medidas que favorezcan su acceso a todos los pacientes”.

Importancia de la colaboración

La colaboración entre agentes se posiciona como la llave para maximizar el desarrollo de la medicina de presición. “El desarrollo de la medicina de precisión requiere una estrecha colaboración intersectorial de diferentes actores como científicos y sus sociedades científicas, los oncólogos clínicos y con el concurso de tanto el Ministerio de Sanidad como de todas las comunidades autónomas. Ello debería traducirse en planes estratégicos nacionales que fomenten su implementación en condiciones de equidad plenas en todo el territorio nacional”, recalca el presidente de SEOM.

“Como punto positivo de arranque, hay que celebrar que la medicina personalizada ha sido reconocida en la nueva Estrategia Nacional de Cáncer del SNS. Sin embargo, visto lo visto con estrategias previas, es importante que se consiga que estos deseos se acompañen de medidas activas para conseguir su implantación efectiva”, agrega el presidente de ASEICA.

Importancia de la innovación en oncología

El cáncer en su conjunto es una enfermedad con alta incidencia. Paz-Ares lo ponía en perspectiva ofreciendo varios datos. “Uno de cada dos varones, una de cada tres mujeres tendremos cáncer a lo largo de nuestra vida”, detallaba. “Lo que es más importante es que la evolución que tendremos será cada vez, afortunadamente mejor. No esperamos ‘una penicilina‘ que cure todos los cánceres. Lo que vamos a hacer es investigar de manera personalizada cada cáncer para tratar de tener una solución innovadora para cada subtipo dentro de cada subtipo de cáncer. Hace años la supervivencia al cáncer a los 5 años estaba en el rango del 30-35 por ciento; afortunadamente hoy en nuestro país está ya más cercano al 60 por ciento”, desarrollaba.

Todos estos avances han propiciado un cambio de paradigma en la especialidad; avances, que no serían posibles sin la investigación a todos los niveles. “Los cambios son casi diarios. Ha habido un cambio de cultura de aproximarse a la enfermedad de otra forma; desde la investigación más básica a la clínica, porque hay nuevos modelos de investigación clínica, ya no solo seguimos los modelos tradicionales y va sumando. Son pequeñas victorias, son pequeñas sumas”, declaraba Rodríguez-Lescure.

Biomarcadores y personalización de los tratamientos

El futuro de la oncología pasa por potenciar los tratamientos personalizados. José Tubío, director del grupo ‘Genomas y Enfermedad’ del Centro de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas (CiMUS), señalaba que “el desarrollo de técnicas de análisis genético y los descubrimientos que hemos hecho a lo largo de los últimos diez años junto al desarrollo de otras técnicas como la biopsia liquida nos permitirán adelantarnos al diagnóstico años antes de que aparezcan los primeros síntomas”.

Profundizando sobre las ventajas de esta técnica, Tubío especificaba que “con una pequeña muestra de sangre, y el conocimiento que estamos adquiriendo de las mutaciones que causan el cáncer, probablemente en el futuro podremos adelantarnos muchos años en los diagnósticos de enfermedad; esto tendrá efectos muy claros en la supervivencia de los pacientes con cáncer”, subrayaba.

También Enriqueta Felip, jefa de Sección del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Vall d’Hebrón, ponía el foco en la necesidad de seguir con el trabajo en investigación en esta línea. “Los biomarcadores que estamos analizando actualmente en los tumores son biomarcadores predictivos, nos predicen si un tratamiento va a ser efectivo o no”. Felip insistía en la importancia de este aspecto, alegando que “muchas veces antes de empezar un tratamiento en un paciente necesitamos no solo el resultado de la anatomía patológica que es fundamental; también el análisis de los marcadores moleculares que nos ayudaran a realizar tratamientos individuales”.


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