El diagnóstico temprano del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es fundamental. Y es que esta patología crónica está presente tanto en la infancia como en la adolescencia y en la edad adulta, siendo especialmente prevalente entre la población infantil (entre un 2 y un 5 por ciento).

Durante el encuentro ‘Niña, Mujer y TDAH’, organizado por Takeda con la colaboración de Fundamed y Mujeres de la Sanidad, los expertos pusieron de manifiesto la importancia de la prevención. “Es básico, necesario y hasta exigible que el diagnóstico sea precoz, multidisciplinar y que vaya acompañado de una intervención a lo largo de la vida”, demandó Maite Urkizu, presidenta de la Federación española de asociaciones de ayuda al déficit de atención e hiperactividad (FEAADAH).

Y es que con un diagnóstico temprano se pueden evitar “situaciones de riesgo posteriores de personas que no han sido diagnosticadas y tratadas como deberían y que luego en la edad adulta aparece un TDAH encubierto por otro tipo de comorbilidades”, destacó Urkizu.

Esas comorbilidades –o “compañeros de viaje” no deseados, como lo llama Juan José Carballo en sus consultas–, pueden confundir el diagnóstico. “Pueden no recibir el diagnóstico del trastorno por déficit de atención y se quedan en un diagnóstico primario de trastorno de ansiedad o depresión, también con conductas que intentan compensar ese malestar: dificultad de regulación emocional, conductas autolesivas, aparición de trastornos de conducta alimentaria, etc.”

“La prevención empieza desde la psiquiatría infantil y desde los colegios, donde más se puede llegar a sentir frustrado un niño o una niña”, recalcó Juncal Sevilla, psiquiatra especializada en TDAH del adulto. Y agregó que la detección y la formación es crucial “primero en la comunidad educativa y luego en las familias”.

Según Sevilla, los psiquiatras de adultos tienen la “responsabilidad de diagnosticar y tratar adecuadamente a las personas con TDAH”, porque no se debe olvidar que en su día fueron niños y no dejan de tener TDAH por el hecho de hacerse mayores.

De hecho, Carlos Roncero, presidente de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD), puso de manifiesto la importancia de “ayudar a las familias a entender lo que les pasa a sus hijos” porque muchos casos de TDAH en adultos se diagnostican porque los padres se ven reflejados en los síntomas de su hijo.

Programas de transición

Una vez estén correctamente diagnosticados, es importante no perder a esos niños cuando den el paso a la vida adulta. Para ello, se han creado los programas de transición que ayudan a los pacientes y las familias a hacer el cambio de modelo asistencial que van a recibir. Para Maite Urquizu, ese acompañamiento es básico, por lo que instó a realizar un “protocolo firme a nivel nacional”.

En este sentido, Mercedes Navío, coordinadora Regional de Salud Mental y Adicciones en la Comunidad de Madrid, abogó por “ir hacia un modelo híbrido en la transición, donde se comparta, se simultanee o se solape durante un tiempo la atención infanto-juvenil y la atención adulta”.

“En definitiva, desde la gestión tenemos que articular la forma de organizarnos con una racionalidad que permita que el diagnóstico y el conocimiento técnico especifico que tienen en el ámbito clínico, se traduzca en eficacia a la hora de diagnosticar”, aseveró Navío.

“Es muy importante identificar y tratar el TDAH adecuadamente; tiene unos efectos en muchos casos devastadores para la vida de las personas que lo padecen”, aseguró Laura Ferrando Bundío, presidenta de la Asociación Española De Psiquiatría Privada (ASEPP), para quien el conocimiento lo es todo. “Conocer bien este trastorno, que tiene un tratamiento exitoso clínicamente, es el camino para desestigmatizar”, concluyó.

Por ello, Ferrando insistió en “seguir con la investigación, buscar la evidencia y favorecer el conocimiento, tanto de los profesionales que tienen que tratar con estas personas (profesores, clínicos…) como de la sociedad en general”.

Asimismo, Abigail Huertas, presidenta de la Comisión de Publicaciones y Medios de Comunicación de la Asociación española de psiquiatría del niño y adolescente (AEPNyA), celebró la llegada de la especialidad de psiquiatría infantil, que “mejorará mucho la detección y los protocolos” y, con ello, “se unificará la formación de los psiquiatras infantiles a nivel nacional”.

“Es muy buena noticia; el TDAH es un trastorno que entra dentro de nuestra cartera de servicios y no se le debe quitar peso o preocupación porque haya otras enfermedades mentales que, a priori, parezcan más graves: todos los trastornos son igual de importantes”, señaló. Además, según Huertas, es en la infancia donde se puede “hacer mucho por evitar las comorbilidades”.

El reto del diagnóstico

“El TDAH está infradiagnosticado, infrarreconocido e infratratado”, apuntó Juan José Carballo, de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental, psiquiatra adjunto del Servicio de Psiquiatría del Niño y del Adolescente y coordinador del Programa de Neuropsiquiatría Infantil del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Gregorio Marañón. Un problema que se acentúa más en las niñas.

Ese infradiagnóstico puede ocurrir porque, aunque la sintomatología es la misma en niños que en niñas, los síntomas se pueden expresar de forma diferente. Abigail Huertas explicó que “las niñas tienen un perfil inatento y pasan más desapercibidas”, mientras que los niños, normalmente, tienen una mayor tendencia a presentar “sintomatología hiperactiva e impulsiva”. Sin embargo, no todas las niñas son así. “También hay niñas con TDAH hiperactivo o mixto, con el mismo perfil que los niños”, aseguró Huertas.

Además, se debe tener en cuenta que, aunque que la afectación fundamental del TDAH es la disfunción ejecutiva, es decir, el déficit de atención, “en el caso de las mujeres la sintomatología puede variar por cuestiones hormonales”, afirmó Juncal Sevilla. Asimismo, mencionó el entorno social, cultural o estadístico, como factores condicionantes.

“Esa perspectiva de género, la gestión diferente de las emociones entre hombres y mujeres, hay que tenerla en cuenta para no dejar atrás a nadie”, incidió Carmen Montoto, directora médica de Takeda España, quien apuntó a la formación e información para evitar la estigmatización y mejorar el diagnóstico.

Otras diferencias entre hombres y mujeres se aprecian en el problema de las adicciones, un “campo poco estudio”, tal y como señaló Carlos Roncero. “El mundo de las adicciones en la adolescencia es un poco distinto al de adultos; en adultos hay muchos más hombres que mujeres que consumen, mientras que, en adolescentes, las drogas legales las consumen más las chicas que los chicos”, aseguró.

A pesar de que aún “queda mucho trabajo por hacer”, Roncero quiso trasladar un mensaje positivo: “El TDAH bien tratado y abordado permite hacer una vida profesional, familiar, laboral sin grandes problemas”.


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