investigación/ La ingesta alta de grasas o un exceso de estrógenos genera alteraciones epigenéticas en la descendencia

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redacción Barcelona | viernes, 14 de septiembre de 2012 h |

Un excesivo nivel de estrógenos o una dieta alta en grasas durante el embarazo puede servir para transmitir el riesgo de cáncer de mama a tres generaciones (las hijas, las nietas y las bisnietas). Así lo demuestra por primera vez un estudio en ratas coordinado por Leena Hilakivi-Clarke, profesora de Oncología en el Centro Oncológico Integral Lombardi de la Universidad de Georgetown (Washington, EEUU). Según publican en Nature Communications, el daño ambiental puede ser transmitido de una generación a la siguiente, no a través de mutaciones genéticas, sino a través de alteraciones epigenéticas.

Los investigadores de Virginia Tech desarrollaron modelos matemáticos para analizar los cambios en el estado de metilación del ADN en los descendientes, para estudiar cómo se transmite la vulnerabilidad al cáncer de mama sin mutación genética.

Dos tercios de los cánceres de mama que se producen en familias no tienen una causa genética conocida, y estos resultados comprobados en ratas sugieren que la explicación podría hallarse en cambios epigenéticos heredados.

Los expertos puntualizan que lo positivo es que la exposición nociva para el feto se podría revertir.