José A. Rodríguez Barcelona | viernes, 06 de noviembre de 2015 h |

El 98 por ciento de fármacos que se intentan desarrollar para dirigirlos al sistema nervioso central (SNC) se descartan porque no pueden cruzar la barrera hematoencefálica. “Así que uno de los grandes retos en el tratamiento de patologías como el cáncer cerebral o el alzhéimer es diseñar fármacos que sean capaces de cruzar esta barrera”, señaló Ernest Giralt, científico del Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona) y catedrático de la Universidad de Barcelona, durante la conferencia Blood-Brain-Barrier, organizada por el IRB Barcelona.

Una de las opciones es utilizar lanzaderas, es decir, sustancias que crucen la barrera y sirvan como vehículos para el transporte de fármacos. En esta línea se investiga con péptidos, “que son proteínas pequeñas que atraviesan bien esta protección”, dijo Giralt. Una de las dificultades es que en la sangre hay unas enzimas (peptidasas) que degradan a los péptidos rápidamente e impiden que éstos tengan tiempo de llegar al SNC.

El equipo de Giralt ha desarrollado dos tipos de lanzaderas que en modelos animales han demostrado su capacidad para traspasar la barrera hematoencefálica. “Una es un péptido modificado que no es degradado tan rápidamente por las peptidasas”, comentó Giralt. En lugar de persistir unos minutos en la sangre, “dura días, por lo que tiene tiempo de llegar al cerebro”, añadió.

El descubrimiento más reciente en esta línea es que la apamina, una proteína extraída del veneno de abeja, puede ser otro candidato para convertirse en un vehículo para fármacos. Como señaló Giralt, “se sabía que este veneno puede actuar en el sistema nervioso central, por lo que, como es lógico, supera la barrera hematoencefálica”. El reto, añadió este experto, fue modificarlo para eliminar su toxicidad. Una vez conseguido, los investigadores comprobaron en modelos animales que esta proteína es un péptido muy resistente a las proteasas, por lo que se degrada con lentitud.

Cáncer cerebral infantil

Una vez diseñadas lanzaderas capaces de superar la barrera hematoencefálica, los investigadores se proponen comprobar si realmente se pueden unir a estos vehículos algunos tipos de fármacos. Como explicó Jaume Mora, director del área científica de Oncohematología del Hospital San Juan de Dios de Barcelona, su equipo va a iniciar una colaboración con el grupo de Giralt para unir fármacos a estas lanzaderas en el tratamiento del tumor difuso e intrínseco de la protuberancia . Mora comentó que este tipo de cáncer solo se da en niños y que “se trata de una enfermedad cien por cien mortal, ya que hasta ahora han fracasado todos los tratamientos que se han intentado”. El grupo de Mora ha establecido un modelo animal que reproduce las características de la patología y en el que estudiarán la eficacia de las lanzaderas peptídicas.