A. C. Madrid | viernes, 11 de marzo de 2016 h |

Cáncer de tiroides: ¿cuánto se ha avanzado en el diagnóstico?, ¿qué opciones innovadoras hay actualmente disponibles en nuestro país?, ¿durante cuánto tiempo y de qué manera se ha de hacer seguimiento a los pacientes? En definitiva, ¿cómo es el abordaje de esta patología? Para responder a estas preguntas y hacer una actualización de los avances y conocimientos que se han producido en los últimos años, se celebró la reunión ‘Manejo del cáncer de tiroides: controversias y nuevas perspectivas’, organizada por Sanofi-Genzyme. En ella, se dieron cita un centenar de endocrinólogos y médicos nucleares de toda España.

A lo largo de la mañana, los profesionales sanitarios trataron diferentes aspectos ligados a esta patología como la rediferenciación de la célula folicular, la biología molecular del cáncer diferenciado de tiroides y, además, analizaron las similitudes y diferencias en las recomendaciones para el manejo de esta enfermedad. En este punto, diferentes expertos se encargaron de presentar los puntos más destacables de las guías americana (ATA) y británica (BTA), según el aspecto al que afectase: tratamiento (cirugía y ablación) o seguimiento (evaluación dinámica).

Asimismo, la sesión vespertina contó con referentes del sector que plantearon diversos casos clínicos en cáncer medular de tiroides (CMT) y hablaron de la radiorresistencia en determinadas situaciones.

Dos de los datos que recalcó la presidenta electa de la Asociación Europea de Tiroides e investigadora del Instituto de Investigaciones Biomédicas ‘Alberto Sols’ CSIC-UAM, Pilar Santisteban, fueron, por un lado, que la inhibición del transportador de yodo (NIS) inducida por BRAF está mediada por TGF beta y, aparte, destacó el importante papel pronóstico de los micro RNAs en este campo. “Existe un circuito regulatorio miR-146b-3p/PAX8/NIS, que regula la diferenciación tiroidea, por lo que ambos mecanismos podrían ser explotados terapéuticamente para modular la diferenciación de la célula tiroidea y la captación de yodo para mejorar el tratamiento del cáncer avanzado de tiroides”, subrayó.

A continuación, entregó el testigo al investigador Garcilaso Eizaguirre, del Instituto de Investigación Biomédica del Hospital La Paz, quien analizó el genoma del cáncer de tiroides y habló de los diferentes marcadores tumorales implicados en la aparición de esta patología, así como de su utilidad.

En cuanto a los tipos de marcadores con los que trabajan los facultativos, Eizaguirre indicó que hay tres tipos: los responsables de alteraciones genéticas (los marcadores mutacionales como BRAF, RET/PTC, RAS, etc.), de alteraciones en la expresión génica (perfiles de expresión génica y estudios de inmunohistoquímica) y de las que se producen en microRNAs.

Las guías y el CMT

La guía ATA se ha publicado recientemente —online, a finales de 2015 y en papel, hace dos meses— y está realizada en un contexto de alta especialización, como indicaron los especialistas.

Respecto al tratamiento con el yodo radiactivo I-131, la BTA remarca que hay un posible aumento de la supervivencia de los pacientes, se elimina el tejido residual y aumenta el valor de la tiroglobulina (Tg) en monitorización.

Las desventajas que recogen las guías radican en que es preciso evitar el embarazo al menos durante seis meses, se requiere tomar medidas de radioprotección y la necesidad de ingreso hospitalario, tal y como apuntó Juan Antonio Vallejo, del Hospital Reina Sofía.

Asimismo, Mercedes Mitjavila, del Hospital Puerta de Hierro, dejó claro que la ATA es una guía “más extensa” y la información recogida en la BTA no difiere tanto ya que “beben de las mismas fuentes”. De igual modo, también se dejó constancia de que según estas guías, la TSH recombinante humana se puede utilizar en todos los niveles de riesgo en pacientes que se van a someter a ablación y que los niveles más altos de sensibilidad de tiroglobulina en suero en el seguimiento, se logran tras la estimulación de TSH.

Aparte, dado que el CMT supone entre el 4 y el 10 por ciento de los cánceres tiroideos, aunque es el causante del 13,4 por ciento de las muertes producidas por estos tumores, Enrique Grande, del Servicio de Oncología Médica, del Hospital Universitario Ramón y Cajal, explicó a GM los beneficios del primer inhibidor de la tirosina quinasa autorizado por la EMA,vandetanib (Caprelsa) para este grupo de pacientes.

“Llevamos unos tres años con el fármaco aprobado y es el primero de los inhibidores de la tirosina quinasa que podremos utilizar en esta indicación y, aparte, hay un segundo fármaco cabozantinib (Cometriq) que, en España, está pendiente de precio y reembolso”, señaló. “Con ambos, podemos ofrecer a los pacientes un tratamiento secuencial cuando la enfermedad ya ha avanzado a metástasis”, agregó.

En el estudio ZETA, se observa que vandetanib otorga una mediana de supervivencia libre de progresión (SLP) de unos 30 meses o superior. “Esa cifra está muy bien, pero hay que añadir que el porcentaje de pacientes en los que se reduce el tamaño de su tumor de manera significativa está en torno al 45 por ciento”, puntualizó.

Este encuentro supone un nuevo gesto de Sanofi-Genzyme por avanzar en el abordaje del cáncer de tiroides. Una patología con unas tasas de curación “bastante buenas”, aunque como reconoce Francisco del Val, responsable de la Unidad de Enfermedades Raras (EE.RR) de la compañía para Iberia, hay determinados perfiles de tumores como el CMT con un pronóstico “no tan benigno” como en el carcinoma papilar.

“La compañía ha hecho una apuesta por el tratamiento y por buscar soluciones terapéuticas para el CMT y, por eso, hemos adquirido vandetanib, comercializado como Caprelsa, de forma que esto corrobora la estrategia de la compañía por buscar soluciones terapéuticas en el ámbito de las enfermedades poco frecuentes”, indica Del Val.

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