C.M.lópez Madrid | viernes, 18 de julio de 2014 h |

Las alarmas se han encendido en la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes). Tras la carta que enviaron varias sociedades de atención primaria (Semfyc, Semergen y SEMG), la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), la Comisión Nacional de Familia, Facme y el Consejo Nacional de Especialidades (CNE), al presidente del Gobierno pidiendo formalmente que Urgencias y Emergencias no sea una especialidad troncal, sino un área de capacitación específica (ACE), como plantea el proyecto de real decreto de troncalidad, los ánimos están caldeados y se ha producido un cruce de acusaciones entre los profesionales.

Para Semes, los rubricantes “no tienen ninguna legitimidad para imponer su opinión”. Así lo traslada el comunicado de 10 folios que han remitido en respuesta a la misiva. Ante esto, el presidente de Facme, Carlos Macaya, se pregunta qué potestad tienen los urgenciólogos para cuestionar un planteamiento de la Federación. En este sentido, señala que si un cardiópata acude a urgencias por un problema, el paciente espera ser atendido por un cardiólogo y no por un urgenciólogo.

Para Macaya, urgencias no puede depositarse en una única especialidad, sino que requiere la capacitación de todos los médicos del sistema sanitario para atender las urgencias y emergencias en sus diferentes ámbitos.

Por su parte, Semes alude a cada sociedad firmante en la carta, achacando motivos de animadversión hacia Urgencias, entre otras cuestiones. Así, recuerda como algunas de las sociedades de primaria como Semergen y SEMG han modificado su discurso al ir en contra de la especialidad cuando hace tiempo defendían su creación. Del mismo modo, el comunicado menciona al cardiólogo, recordando la petición que hizo la sociedad hace unos meses de solicitar su inclusión en la federación y la negativa de esta. En consecuencia, considera que “Facme no representa al mundo profesional de las Urgencias y Emergencias”.

En cuanto a Medicina Interna, los profesionales recuerdan a Pilar Román, presidenta de SEMI, que la implicación de los internistas en urgencias no alcanzan el 3 por ciento. En esta línea, le reprocha al CNE haber dejado al margen la neutralidad, por lo que exige al ministerio su cese inmediato.

En definitiva, una situación que está poniendo en jaque a la profesión. El cruce de reproches se hace evidente, llegando a cuestionar otros intereses y actuaciones fuera de la legalidad.

Para la sociedad, la trayectoria de la organización, el número de profesionales representados, su reconocimiento europeo y el gran volumen en las consultas de pacientes, son razones más que suficientes para defender la legitimidad de su especialidad. Según los urgenciólogos el “ideario en el que se sustenta el pliego de motivaciones ha sido liderado por los presidentes de las comisiones nacionales, Farmacología Clínica, Medicina Familiar y Comunitaria, encajados in eternum, fuera de la legalidad”. En este sentido, no encuentran justificación para que se implante un modelo troncalidad sin precedentes en Europa.

La defensa

En este sentido, achacan a “razones económicas” los motivos que tienen estas instituciones para apoyar el decreto y rechazar la especialidad de urgencias. Además, para Semes la futura normativa carece de memoria financiera y supone una necesidad presupuestaria de más de 200 millones de euros anuales. De este modo, precisan que “estaríamos ante un déficit de al menos 700 millones de euros anuales, que asumirían las propias CC.AA. y los ciudadanos”. Teniendo en cuenta que los servicios de urgencias y emergencias están constituídos desde hace algún tiempo como tales en cualquier estructura administrativa, crear la especialidad de MUE en España, “no supondría un esfuerzo de inversión”. De este modo, plantearla como un Área de Capacitación Específica (ACE) deja en inferioridad administrativa en el trabajo diario a estos servicios, lo que vaticinan será una fuente continua de servicios y pondrá en riesgo la gestión de los mismos.

En definitiva, para Semes “es llamativa la ansiedad en la negación y las alusiones al mundo de las Urgencias de personas que las desconocen”. De este modo, exigen el mismo respeto a este ámbito de trabajo.