C.M.L. Madrid | miércoles, 05 de junio de 2013 h |

“El urgenciólogo tiene que tomar más responsabilidad en todos los aspectos que competen a las patologías de urgencias”, explica el responsable de innovación y desarrollo de la Sociedad Española de Urgencias y Emergencias (Semes), Francisco Temboury. Una tendencia a la que se dirigen todos los servicios. Sin embargo, es necesario más coordinación entre el nivel hospitalario y el extrahospitalario, porque “la medicina especializada no es independiente de las urgencias”, explica.

Un aspecto que se pondrá sobre la mesa durante el 27 Congreso Nacional que Semes celebra esta semana en Zaragoza, donde además de las principales novedades científicas en este ámbito, se abordarán cuestiones relativas a la gestión clínica, la acreditación docente o la telemedicina.

La disparidad que existe entre comunidades autónomas y hospitales estará muy presente también en todos los ámbitos del encuentro. Y es que unificar criterios entre administraciones es una necesidad en la que Semes está trabajando. De este modo, el establecimiento de unos mínimos en urgencias debería hacerse a nivel nacional, para que cada autonomía gestione su implantación. Estos aspectos serían fundamentales y estarían bastante avanzados a juicio del presidente del congreso, Javier Povar, si la especialización de urgencias fuera una realidad. A su juicio, la profesionalización de los servicios es fundamental y de hecho, ya empiezan a surgir las primeras experiencias aisladas en algunos hospitales que durante el encuentro se pondrán en común. “El médico de urgencias debe abordar tanto las patologías en el hospital como las de fuera del hospital, incluso, lo ideal es que sea el mismo equipo el que coordine todo”, indica.

Los primeros pasos en esta línea los dieron Cataluña y Andalucía, dos comunidades que han ido avanzando, cada una a su manera, en este sentido, ya que ambas han dotando de amparo administrativo a los profesionales que integran los servicios del Instituto Catalán de Salud (ICS) y el Servicio Andaluz de Salud (SAS) para que se organicen en el hospital al igual que los facultativos de cualquier otro servicio. “El modelo andaluz esconde una limitación que es la movilidad de los profesionales que no dispongan del título de medicina familiar y comunitaria”, explica Povar, quien insiste en que estas experiencias servirán durante el congreso como telón de fondo para aclarar las pautas a seguir y analizar las mejoras para impulsar esta fórmula en otras comunidades. Así, Temboury añade que aunque a distintas velocidades, Murcia, País Vasco o Madrid, están entre las más avanzadas.

Nuevas tecnologías

La gestión de los servicios es otra de las patas que servirá de premisa a los urgenciólogos para analizar en qué punto se encuentran. Para Temboury el desarrollo está siendo progresivo y permanente, y ya no sólo a nivel organizacional, sino desde el punto de vista de las nuevas tecnologías el área de urgencias tiene mucho que aportar.

De hecho, algunos servicios de urgencias llevan ventaja en la implantación de las nuevas tecnologías en la práctica clínica. Si bien, los sistemas de informatización son diferentes entre hospitales, y no existe una homogeneización al respecto, pero cada vez más los centros, aunque a distinta velocidad, van incorporando estas herramientas. “En urgencias lo que no somos capaces de medir, no podemos saber si lo hemos hecho bien o mal”, explica Temboury, que indica que mediante estos sistemas es posible contrastar y evaluar las actuaciones de forma más eficaz. A este respecto Povar está convencido de la necesidad de monitorizar el funcionamiento de los servicios. Lo que tienen claro los expertos es que la telemedicina está cambiando completamente el paradigma asistencial. A través del desarrollo de registros electrónicos, visibles a golpe de smartphone, o del intercambio de imagen y hasta, incluso, de historial electrónico, “un profesional que va en ambulancia puede contrastar los datos del paciente en tiempo real, algo impensable hasta hace poco”, explica Temboury.

Por otra parte, tal y como anunció el presidente de la sociedad, Juan Jorge González Armengol, durante la presentación del congreso, el telón de fondo del encuentro estará marcado por la reivindicación de la especialidad, la necesidad de una formación reglada y homologada y el exceso de MIR en los servicios sin la supervisión de profesionales especializados.

El congreso, “atraerá a la capital aragonesa a unos 2.100 profesionales de urgencias y emergencias”, explica Povar. Cerca de 400 ponentes abordarán cuestiones técnicas y médicas, pero también asuntos relacionados con la seguridad y calidad de los pacientes.

Con el lema ‘Urgencias, un pilar de la asistencia sanitaria’, los profesionales abordarán algunos de los problemas sanitarios que tratan los profesionales de este servicio, como el infarto de miocardio; el ictus o los traumatismos. La principal novedad es que “es la única reunión científica organizada desde el punto de vista doctrinal”, indica el presidente del congreso, al tiempo que asegura que además de las ponencias, talleres y debates, se incluyen también exhibiciones de rescates en accidentes de tráfico y de montaña, así como la simulación de un hospital para el tratamiento del ébola en África.

Además, el punto de vista más político llegará de la mano de los debates donde los profesionales se centrarán en analizar la situación del RD de Troncalidad y el informe de los defensores del pueblo a este respecto, entre otros asuntos.