Gaceta Médica Madrid | martes, 19 de enero de 2016 h |

Investigadores de la Universidad de Córdoba y el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla han desarrollado una herramienta que puede paliar la incidencia de la neumonía en lugares sin grandes recursos económicos. A partir de una tira predictiva, los científicos han podido determinar de forma experimental la presencia del Streptococcus pneumoniae en el organismo, lo que abre la puerta a su detección temprana.

Más que una pared celular, el neumococo (Streptococcus pneumoniae) tiene un muro: es rígido y compacto, diseñado para resistir los envites de los sistemas inmunes en los organismos que infecta. Sin embargo, igual que en las fortificaciones militares hay puntos débiles menos defendibles. En la superficie del patógeno hay elementos que los investigadores bioquímicos utilizan como dianas para debilitarlos.

A modo de barba, los neumococos tienen unas proteínas de superficie con las que adquieren nutrientes o se adhieren a los órganos de los hospedadores que invaden. Científicos del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la UCO han afeitado en el laboratorio estas proteínas de superficie con proteasas y, por medio de espectrometría de masas, las han podido identificar. Posteriormente, por medio de sueros de pacientes infantiles procedentes del Hospital Virgen del Rocío, han ido depurando la selección de proteínas hacia las que poder dirigir una acción terapéutica o de diagnóstico. De esta manera, han llegado a tres proteínas clave. Gracias a este trabajo de precisión, los investigadores han podido desarrollar un prototipo que han probado con éxito y que mejora el diagnóstico de la neumonía en menores de cuatro años. Los resultados del trabajo han sido publicados recientemente en Molecular and Cellular Proteomics.

La tira predictiva, análoga a la del test de embarazo, permite saber si en un paciente están presentes anticuerpos frente a estas tres proteínas propias de la bacteria y, por lo tanto, determinar la existencia de la infección. De esta manera, el pediatra puede comenzar un tratamiento. “Las actuales tecnologías de diagnóstico son caras o lentas. Por medio de este prototipo, hemos conseguido una prueba que se puede emplear en ambulatorios y hospitales y puede ayudar a reducir la prevalencia en países en vías de desarrollo o a mejorar el diagnóstico temprano en general”, explica Manuel José Rodríguez Ortega, responsable de esta línea de investigación.