REDACCIÓN Madrid | viernes, 25 de noviembre de 2011 h |

La atención sanitaria a los pacientes crónicos necesita acelerar los cambios en un modelo que está diseñado solo para atender a los agudos y de esta transformación se deriva también la creación de nuevos perfiles profesionales, la reasignación de funciones y una mayor coordinación sociosanitaria”. Con esta reflexión como bandera, Rafael Bengoa, entonces director del Observatorio Internacional Kroniker —centrado en la investigación de las enfermedades crónicas—, aterrizó en 2009 en la consejería de Sanidad del País Vasco, tras el acuerdo entre el PSOE y el PP que supuso la llegada de los socialistas al Ejecutivo Vasco, hasta entonces en manos del PNV.

De esta forma, Bengoa ha vuelto a impulsar una reforma de la Sanidad vasca ya que durante su paso por la Dirección de Planificación, Ordenación y Evaluación Sanitaria del Servicio Vasco de Salud (Osakidetza) entre 1991 y 1995 impulsó el informe Osasuna Zainduz, que estableció las bases de la actual sistema y participó como técnico en el informe Abril sobre la reforma del Sistema Nacional de Salud (SNS). Como él mismo indicaba en la memoria de 2009 de este departamento, ese año supuso el arranque de un complicado proceso de “metamorfosis” que tiene como fin consolidar una “nueva forma de prestar servicios de salud, basado en el cuidado integral de las personas con patologías crónicas y con el paciente como eje de esta nueva cultura”. Su estrategia pasa también por acometer una reforma estructural que, según sus últimas declaraciones, está atrayendo a un buen número de empresas interesadas en potenciar la I+D pues estas compañías serán las encargadas de desarrollar los dispositivos necesarios para ofrecer la prestación en el domicilio, centro de los cuidados por excelencia en este modelo.

Y es que para el consejero, reorganizar la atención a los crónicos es tan importante como la sostenibilidad ya que considera que la creación de un espacio sociosanitario a nivel nacional contribuiría al ahorro con el intercambio de conocimientos y la implicación de todos los agentes como factor clave.

Con este objetivo, el pasado mes de abril puso en marcha el Consejo Vasco de Atención Sociosanitaria —un órgano tripartito compuesto por los departamentos de Sanidad y Asuntos Sociales, la Asociación de Municipios Vascos-Eudel y las diputaciones forales— encargado de articular la cooperación entre la prestación de los servicios sociales y sanitarios para atender las necesidades de los ciudadanos en riesgo de exclusión social que precisen atención simultánea de ambos en su propio entorno. Además, participará en la definición del catálogo y la carteara conjunta de servicios y prestaciones y promoverá iniciativas experimentales para mejorar la coordinación entre ambos sectores. Sin embargo, Bengoa es consciente de que una de las principales dificultades a las que se enfrenta tiene que ver con los profesionales sanitarios por el cambio cultural que supone impulsar el trabajo conjunto de primaria y especializada y redistribuir funciones entre los médicos y una enfermería “renovada”, lo que requiere además tiempo e incentivos, algo complicado en la actual coyuntura de crisis económica.

Pese a asegurar que no se han producido ni se producirán recortes en recursos humanos, los sindicatos de médicos y enfermeros, además de algunos de clase, sí han criticado la “merma salarial” del sector público y el “entierro” de la negociación colectiva que, afirman, ha sido sustituida por “decretazos” del Consejo de Administración encaminados a empeorar el acceso al empleo, la contratación temporal, la movilidad de los profesionales y las condiciones de trabajo. Aunque durante 2009 se completó el proceso de desarrollo profesional en todas las categorías, se culminó el desarrollo de la OPE de 2008 y se resolvió el concurso de traslados de dicho años, el Sindicato Médico de Euskadi (SME-CESM) y el resto de centrales profesionales vienen denunciando la “total desorganización y desgobierno” de una Administración sanitaria que no está desarrollando el cambio prometido, más preocupados en conseguir “notoriedad” en los medios. Así, creen que la crisis económica está sirviendo de excusa a los gestores para reducir la contratación de personal y las sustituciones y cerrar algunos Puntos de Atención Continuada (PAC).

Además los sindicatos médicos han impugnado la OPE de 2011 —convocada el pasado 27 de julio— por presentar algunos aspectos de legalidad “más que dudosa” y contemplar un “insuficiente” número de plazas, sin criterios objetivos y susceptibles de control externo y una modalidad de examen de acceso que supone un “vía crucis” para los médicos que llevan años de trabajo en interinidad y que han demostrado su aptitud una convocatoria tras otra. La última reunión de la mesa sectorial de Sanidad —celebrada en octubre— tampoco fue muy fructífera para SME-CESM pues la integración en Osakidetza del personal de instituciones penitenciarias —es la única región que lo ha transferido— contempla unas condiciones “inferiores” a las generales de Osakidetza, con las que no se muestran de acuerdo, como tampoco lo están con el nuevo pacto de condiciones de trabajo ni con la aplicación de la carrera profesional, pues demandan que se adapte a las diferentes modalidades de trabajo de la empresa y al personal interino.

Actuaciones “contradictorias”

También desde los colegios de médicos han resaltado la “falta de consenso” con los implicados a la hora de adoptar decisiones como la reestructuración de los PAC o el fomento del uso de genéricos, lo que “contradice” el discurso político de Bengoa que dice apostar por iniciativas que partan de los profesionales. Pese a estas críticas, el consejero cree que sí ha avanzado en su compromiso con el cambio estratégico de buena parte del colectivo pues 500 clínicos se han integrado durante el último año en 65 proyectos de investigación, 30 organizaciones pilotan proyectos estratégicos, otras 150 aportan innovación de “abajo hacia arriba”, el cien por cien de la población tiene un perfil de riesgo definido, el 40 por ciento está conectada por multicanal, cien pacientes están integrados en programas de educación y han desarrollado más de una veintena de intervenciones para activarles, tal y como afirmó en un reciente desayuno organizado por la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS).

También su predecesor, Gabriel María Inclán —que estuvo tres legislaturas al frente de la sanidad vasca durante el Gobierno del PNV— mantuvo una relación tensa con los representantes profesionales con conflictos y huelgas especialmente importantes tras la aprobación del decreto de condiciones de trabajo del personal del servicio de salud y el desarrollo de un modelo de carrera profesional que sólo fue pactado con CC.OO., UGT y LAB, aunque en reuniones posteriores consiguió alcanzar acuerdos con los sindicatos profesionales.

La construcción de centros de primaria y hospitales como el de Gernika, la renovación de los equipamiento sanitarios, la ampliación del Hospital de Mondragón, el decreto de tiempos de espera máximos, que contemplaba la derivación a centros privados y el Plan de Euskera, que estableció la obligatoriedad de conocer dicho idioma para acceder a los puestos de trabajo del sistema público, fueron otras de sus principales actuaciones. Pero si de algo se sentía orgulloso Inclán era del apoyo de su Gobierno a la investigación , alcanzando un gran nivel de actividad en la Fundación de Investigación Sanitaria, incorporada a la estrategia del Cluster Biobask 2010 que buscaba crear 40 empresas, 3.000 empleos cualificados y dar así un impulso general a la I+D.

Bengoa ha vuelto a impulsar una reforma de la Sanidad vasca pues entre 1991 y 1995 impulsó el informe que estableció las bases de la actual Osakidetza

Desde los colegios de médicos han resaltado la “falta de consenso” en medidas como la reestructuración de los PAC o el fomento del uso de genéricos

La construcción de centros de primaria y hospitales, el decreto de tiempos de espera y el Plan de Euskera fueron algunas de las actuaciones más destacadas de Inclán