carlos b. rodríguez Madrid | viernes, 07 de marzo de 2014 h |

Dos problemas fundamentales gravitan sobre el funcionamiento del CSIC: por un lado, la pérdida y envejecimiento de su personal; por otro, el de una estructura y capacidad de gestión “faltas de la necesaria flexibilidad y alcance”. Así se expresa el presidente del Centro, Emilio Lora-Tamayo, en el prólogo al Plan de Actuación del Centro 2014-2017, publicado recientemente. Ambos factores siguen condicionando la actividad del principal organismo de investigación pública en España en el futuro próximo. A pesar de ver la luz al final del túnel en cuanto a financiación, algunos de sus indicadores están abocados a correr la misma suerte que ya ha experimentado el gasto farmacéutico público: sufrir un retroceso de varios años.

Intentar solucionar o al menos paliar estos dos problemas será el norte que guíe los planes del CSIC para los próximos cuatro años, y que se concretan en cinco grandes objetivos: fortalecer su estructura (renovando la organización interna y adecuando protocolos de funcionamiento); mantener y mejorar el nivel de producción científica y la calidad en la investigación; incrementar la apuesta por el compromiso público-privado; impulsar sinergias y alianzas con otras instituciones nacionales e internacionales y promover la cultura científica y tecnológica.

Cosa del pasado parecen los problemas financieros que llevaron al organismo al límite. Los mazazos presupuestarios que sufrió el Plan del CSIC 2009-2013 provocaron un cumplimiento medio de los objetivos del 43 por ciento. El alejamiento progresivo de las previsiones financieras que el centro se había fijado con respecto al presupuesto real, que disminuyó año tras año, solo se salvó gracias al ‘rescate’ del Gobierno.

Ahora, la estabilidad financiera del CSIC se apoya en dos vías. Por un lado, en el compromiso del Ministerio de Economía y Competitividad con la viabilidad del centro. Al aporte extraordinario de 2013 se sumarán las transferencias departamentales que el Gobierno realizará durante 2014, y que se consolidarán en los presupuestos futuros. Este año su importe se incrementará en 50 millones de euros sobre 2013, lo que supone un incremento de la aportación global del Ministerio de Economía de un 12 por ciento respecto a 2013. Así, las transferencias ministeriales al CSIC en 2014 llegarán a los 453 millones, un nivel superior a los de 2010 (433 millones) pero muy por debajo del máximo alcanzado en 2008 (620 millones de euros).

La otra gran esperanza radica en Horizonte 2020, cuyos recursos “se incrementarán paulatinamente a lo largo del periodo 2014-2017, alcanzando valores promedios cercanos a los logrados en el periodo 2009-2012”.

Más retrocesos

No bastarán para compensar los daños acumulados. En una carta remitida a sus cerca de 12.000 trabajadores, Lora-Tamayo apunta a que el momento tranquilizador que atraviesa el CSIC permitirá abordar “mejoras” en el personal (sin concretar cifras), si bien reconoce que no serán “espectaculares”. De hecho, la crisis de recursos humanos puede incluso mermar los resultados de Horizonte 2020. Este programa comienza en 2014 con un incremento del 37 por ciento en volumen de recursos económicos disponibles, con respecto al VII Programa Marco.