José A. Rodríguez Barcelona | viernes, 15 de enero de 2016 h |

Realizar un test genómico en el momento del diagnóstico permite predecir la respuesta al tratamiento en cualquier tipo de cáncer de mama. Ésta es la principal conclusión de un estudio liderado por investigadores del Hospital Clínic e Idibaps y en el que han participado también expertos del Vall d’Hebron Instituto de Oncologia (VHIO). Los resultados se acaban de publicar en BMC Medicine.

Aleix Prat, jefe del Servicio de Oncología del Hospital Clínic de Barcelona y del equipo de investigación Genómica Translacional y Terapias Dirigidas en Tumores Sólidos del Idibaps, explica que el test predice mucho mejor la respuesta al tratamiento que los datos histopatológicos que se manejan hoy en día.

Cualquier cáncer de mama

En julio de 2015, la revista Clinical Cancer Research se hacía eco de los primeros datos sobre la capacidad predictora de emplear un test genómico en cáncer de mama. Pero, como recuerda Prat, “los resultados se obtuvieron de poco más de cien pacientes, y solo en el caso del cáncer de mama Luminal”. Ahora, se publican datos de 957 pacientes y, como enfatiza este experto, “de todos los tipos de cáncer de mama”. Hay que tener en cuenta, además, que, hoy día, los tests genómicos se utilizan de forma seleccionada, una vez que se ha hecho la cirugía en pacientes con tumores sensibles a hormonas, para decidir si es necesario el tratamiento posterior con quimioterapia. Y el trabajo dirigido por Prat ha evaluado la capacidad predictora del test genómico en el momento del diagnóstico. Los resultados muestran que la biología identificada con datos genómicos es la variable más importante para predecir la respuesta al tratamiento y la supervivencia, más allá de las variables clínicas.

Otra interesante derivada de este estudio es, como señala Prat, que “pacientes a las que se decide administrar quimioterapia, cuando se les realiza el test se detecta que tienen una probabilidad de supervivencia excelente sin este tratamiento”.

Por otro lado, hay un 10 por ciento de los tumores que, por sus características histopatológicas, no parece que requieran de quimioterapia, comenta Prat. “Pero el test indica que son agresivos, y sí que habría que administrar quimioterapia”, añade.

El estudio, además, abre nuevas vías de investigación en cáncer de mama, ya que “en estos momentos estamos evaluando cómo los cambios genómicos durante el tratamiento de quimioterapia o con fármacos biológicos novedosos nos pueden ayudar a predecir mejor la respuesta y la supervivencia de los pacientes”, señala Prat.