Innovación

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R.C. Madrid | miércoles, 27 de marzo de 2013 h |

Aunque ubicados normalmente en los servicios de radiología, el Hospital de La Macarena en Sevilla cuenta en su Unidad de Reumatología con un equipo de resonancia periférica propio. Federico Navarro, director de esta Unidad pionera en contar con un equipo de estas características, destaca que así “el acceso que tienen los pacientes con enfermedades reumáticas crónicas es mucho más sencillo”.

Normalmente, en los servicios de radiología se da prioridad a pacientes con otras dolencias como cáncer o accidentes cerebrales vasculares, relegando a los enfermos reumatológicos a una posición secundaria. Una situación que no solo establece diferencias entre pacientes sino que, además, provoca el aumento del gasto sanitario. Y en un contexto de crisis como el actual y con unos tratamientos farmacológicos en reumatología cada vez más caros, la utilización de una resonancia ofrece grandes ventajas ya que, a diferencia de una radiografía que “solo muestra la historia de la enfermedad”, explica Navarro, una resonancia es capaz de indicar “cómo está de activa la enfermedad en ese momento y qué necesidad de tratamiento tiene”.

Esta mayor capacidad de precisión permite a los profesionales valorar mucho mejor la capacidad de respuesta a los tratamientos de los pacientes. Por ejemplo, ahora, se está tratando de optimizar los tratamientos “disminuyendo las dosis o espaciando los intervalos entre las dosis de ciertos medicamentos” y aquí la resonancia se convierte en una herramienta fundamental a la hora de valorar si este cambio está o no beneficiando de forma adecuada al paciente.

Además, en una técnica tan dinámica como es una resonancia, que requiere interpretar diversas secuencias de imágenes, la experiencia de cuatro años y unas 500 resonancias al año en patologías reumáticas, asegura precisión y, por consiguiente, rentabilidad, además de las ya comentadas ventajas de acceso. Ahora, también el Hospital La Fe, en Valencia, y otro centro en Santiago de Compostela estudian poner en funcionamiento uno de estos equipos en sus unidades de reumatología.

Aumento de costes

Uno de los temas que más preocupa a Navarro es que “los costes de las enfermedades reumáticas se han incrementado de forma significativa en los últimos doce años y la administración sanitaria no tiene asumido que ese coste se tiene que producir”. Y no es solo el coste farmacológico, sino la pérdida de productividad derivada de la incapacidad laboral. El problema aquí, explica Navarro, es que “las medicinas las paga la administración sanitaria y la invalidez, sin embargo, la paga otra administración distinta”.