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r.C. Madrid | viernes, 10 de octubre de 2014 h |

Este logro ha sido posible gracias a la investigación de la Universidad de Gotemburgo, en la cual también ha colaborado el Hospital La Fe de Valencia.

Un equipo de investigación de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, ha logrado que una mujer dé a luz a un niño sano tras recibir un trasplante de útero. En el proyecto, que comenzó en 1999, ha participado César Díaz, ginecólogo del Hospital La Fe de Valencia, centro que colabora con esta investigación desde 2009. En concreto, La Fe aportó sobre todo conocimientos en fertilidad y apoyo en el desarrollo de técnicas quirúrgicas.

Así, tras comprobar la viabilidad de la gestación en modelos murinos e incluso en un modelo de trasplante alogénico, en 2012 comenzó por fin un ensayo clínico pionero con nueve pacientes —el reclutamiento inicial contaba con diez mujeres, pero se desestimó a una de ellas por causas médicas— a las que se les trasplantó un útero de donante viva.

En dos de ellas, no se llegó a efectuar la transferencia de embriones, ya que hubo que retirar el órgano “en un caso por infección grave y en otro por coágulos en los vasos sanguíneos trasplantados”, tal y como señala en un comunicado la Universidad de Gotemburgo. En las otras siete, la fecundación in vitro (FIV) se realizó sin problemas. En cuanto a la posibilidad de que estas mujeres pudieran quedarse embarazadas de forma espontánea, Díaz explica su no factibilidad dada la nula funcionalidad postrasplante de las trompas, comprobado en investigaciones previas.

Y, por fin, el pasado mes de septiembre se produjo este primer nacimiento, un logro que se publicó días después en The Lancet y que supone dar evidencia científica al hecho de que “el trasplante de útero puede ser utilizado para el tratamiento de la infertilidad uterina”, destaca Mats Brännström, líder del proyecto. En cuanto a su posible utilización en nuestro país, Díaz destaca que “la necesidad está ahí y la capacidad técnica para poder hacerlo también, con lo cual se puede plantear”.

Tras el primer éxito del proyecto —hay más mujeres embarazadas dentro del ensayo—, del que solo hay que destacar la prematuridad del niño y la preeclampsia de la madre, que pudo deberse a factores como la edad, el tratamiento inmunosupresor o al hecho de que la mujer solo tiene un riñón, este equipo de investigación se encuentra ahora trabajando en la posibilidad de repetir éxito con un trasplante de útero de donante cadáver.

Otra de las ventajas de este trasplante es que, al no ser el útero un órgano vital, puede ser retirado de nuevo con una sencilla intervención que no entraña riesgos para la paciente, quien se ahorra el tratamiento de inmunosupresión.