josé a. rodríguez Barcelona | viernes, 30 de octubre de 2015 h |

Una investigación realizada por expertos del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO), centro mixto UAM-CSIC, aporta nuevos datos sobre la hipótesis de que el alzhéimer esté causado por una infección fúngica. Los investigadores estudiaron los cerebros de 14 personas fallecidas que habían sufrido esta demencia. Como explica Luis Carrasco, director de este equipo de expertos, “hemos visto que en distintas regiones del cerebro hay estructuras fúngicas, es decir, hongos que se revelan mediante anticuerpos específicos”.

A pesar de que Carrasco señala que este estudio no demuestra que el alzhéimer tenga un origen fúngico, “es un paso importante en este sentido, ya que la evidencia que hemos encontrado es fuerte, pues en los 14 cerebros estudiados hemos visto infección fúngica, pero no en los controles”. A juicio de este experto, este hallazgo apunta a “que el alzhéimer tiene un origen fúngico o a que los pacientes que presentan esta patología son más proclives a contraer infecciones por hongos”.

Ya en 2014, el grupo de Carrasco publicó un trabajo en el que mostraban que los pacientes con la enfermedad de Alzheimer presentan elevados niveles de proteínas y polisacáridos de origen fúngico en la sangre. En el nuevo estudio, la identificación de las especies de hongos fue llevada a cabo mediante PCR anidada y posterior secuenciación de las secuencias amplificadas. De esta forma los científicos identificaron la presencia de especies como Cladosporium spp, Phoma, Malassezia spp y distintas especies de Candida.

Puntos en común

Carrasco comenta que, como los hongos, el alzhéimer se desarrolla de forma lenta. Asimismo, “antes de que se manifiesten los síntomas clínicos del alzhéimer, en los pacientes se ven una serie de citoquinas, es decir, una respuesta inmune proinflamatoria, que también apunta a la hipótesis de la infección”. Este experto recuerda que otros grupos han detectado que estos pacientes presentan elevados niveles de la enzima quitinasa, un componente que también se encuentra en la pared de los hongos”. Además, Carrasco indica que su investigación muestra que en los pacientes estudiados “hay infección por hongos en los vasos sanguíneos, lo que explicaría por qué los pacientes con alzhéimer tienen problemas vasculares”.

En lo que respecta a que esta presencia de hongos en los cerebros estudiados pudiera deberse a una contaminación en el laboratorio, Carrasco señala que “es una hipótesis que nos planteamos, ya que los hongos está en el ambiente, en la piel. Pero en los cerebros analizados, algunos de los hongos estaban en el interior de las células e incluso en el interior del núcleo celular. Y para que estén en alguna de estas localizaciones es necesario que las células se contagien cuando todavía están vivas, no postmortem”.