Almudena Fernández Madrid | viernes, 06 de marzo de 2015 h |

Los gestores necesitan habilidades para motivar y hacer que los profesionales tengan algún incentivo a la hora de conseguir los objetivos que se les fijan, y uno de los sistemas que ocasiona que los profesionales se sientan más satisfechos con su trabajo son las unidades de gestión clínica (UGC), tal y como explicó a GM Juan José Bedoya Belmonte, director de la UGC Tiro Pichón, en el marco de las Jornadas sobre Gestión de los servicios sanitarios en el siglo XXI’, organizada por el Colegio de Médicos de Málaga y en la que actuó como moderador.

Apuntó a que, en la actualidad, ésta es la apuesta del Servicio Andaluz de Salud, gracias a la que los profesionales se ven como responsables del control de su programa y de sus objetivos y resultados. “Te encuentras más motivado, sientes que respetan tu trabajo y eso es interesante”, incidió.

En este sentido, Bedoya Belmonte señaló que las UGC son sostenibles, pero se enfrentan actualmente a que la crisis económica ha afectado fundamentalmente a la motivación. Y es que, a su juicio, “lo que no puede ser” es que las “pocas motivaciones” que tenían los facultativos, como eran los recursos para acudir a congresos, para publicar, o los incentivos por productividad que se obtenían al terminar el año si conseguían sus objetivos, hayan desaparecido. Agregó que antes había diferencias importantes entre los centros que cumplían con los objetivos y los que no, sin embargo, con la llegada de la mala situación económica se redujeron todas estas motivaciones y, a su juicio, puede suponer un problema a la hora de mantener la credibilidad sobre el funcionamiento de las UGC.

Asimismo, puso como ejemplo el Área Integrada de Soria, en la que el gerente trabaja en una población pequeña y muy dispersa, y lo hace sin las diferencias que suelen darse entre hospital y centro de salud, sino que es la misma persona la que gestiona todos los recursos sanitarios, algo que, a su juicio, es muy interesante, ya que supone unificar las actuaciones. Opinó que con este método se trabaja de forma coordinada sabiendo que, se acuda a un nivel o a otro, los recursos pertenecen al sistema sanitario público.

Consideró que sería positivo que se implementase en otras regiones porque el hecho de que haya varias cabezas hace que la coordinación “no sea lo perfecta que debería ser”. Señaló que en Málaga se está intentando que no se distinga entre los hospitales Clínico y Carlos Haya y ya desde AP se están viendo los beneficios. “El hecho de que una sola persona dé las órdenes hace que aumente la calidad y que los ciudadanos estén ganando”, recalcó para añadir que la variabilidad debería desaparecer y si, además, se logra tanto en centros de salud como en hospitales, mejorarían los resultados.

Finalmente, para conseguir un SNS sostenible, abogó por priorizar lo que realmente se puede abarcar y lo que no, y “tener la valentía de retomar la cartera de servicios” y que los políticos no se dediquen “exclusivamente a conseguir votos” y le expliquen a la población cuál es el presupuesto y qué se puede hacer con él y qué no.