CARDIOLOGÍA/ III Simposio Internacional de Cirugía Endovascular

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c.o. Barcelona | viernes, 30 de noviembre de 2012 h |

Un nuevo dispositivo empleado en la cirugía no invasiva de la arteria carótida permite reducir casi al cien por cien el embolismo intraoperatorio vinculado a la técnica de colocación de stent. Así lo ha comprobado el equipo de la Unidad de Cirugía Vascular del Hospital Universitario de Jaén, que ya utilizado con éxito esta novedosa técnica desarrollada en Michigan en 20 pacientes.

Durante el III Simposium Internacional de Cirugía Endovascular celebrado en Madrid, Francisco Javier Martínez Gámez, jefe de servicio de Cirugía Vascular del citado centro, concretó que la técnica consiste en el implante de un stent transcervical bajo un dispositivo que invierte el flujo sanguíneo. “Se trata de un sistema de flujo reverso de velocidad variable que impide el paso de sangre hasta el cerebro a través de la zona de trabajo durante el tiempo que dura la intervención, y desvía dicho flujo hasta la vena femoral deteniendo mediante un filtro las posibles partículas que ocasionarían una embolismo pulmonar. Además, posibilita el control del flujo invertido, por lo que asegura que alteraciones hemodinámicas sufridas no puedan repercutir en la función cerebral, como podía ocurrir con anteriores dispositivos”, detalla el experto.

El dispositivo acorta notablemente el tiempo de intervención, que se reduce a una media de 25 a 30 minutos, y permite que la cirugía pueda incluso realizarse con anestesia local en los casos en los que esté indicado.

Endoprótesis

Existe un segmento de la aorta que resulta especialmente complejo desde el punto de vista quirúrgico, la transición aórtica-toraco-abdominal. En esta zona nacen todas las arterias viscerales y constituye “la penúltima frontera” para lograr el tratamiento integral de la aorta de forma no invasiva. La “última” la constituiría la aorta ascendente, antes del origen del tronco braquiocefálico.

Como explicó Ramón Vila, del Hospital Universitario de Bellvitge (Barcelona), las nuevas técnicas están sustituyendo en más de un 80 por ciento a la cirugía convencional, en los hospitales que las aplican. En concreto, un estudio publicado en Circulation sobre la experiencia de 14 centros británicos concluye que la tasa de mortalidad es del 4 por ciento en reparación de aneurismas de esta zona de la aorta con endoprótesis. Con la cirugía convencional, las tasas de mortalidad oscilan entre el 8 y el 22 por ciento.