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Lucía Barrera Enviada especial a Chicago | sábado, 04 de junio de 2016 h |

Uno de los primeros estudios que se han presentado en rueda de prensa en el Congreso de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) 2016 se centra en demostrar la eficacia y seguridad de un biosimilar del anticuerpo trastuzumab (MYL-1401O) con el fármaco biológico (comercializado por Roche como Herceptin) en pacientes con cáncer de mama HER2-positivo.

“Este es uno de los primeros estudios de biosimilares en oncología que muestran similar eficacia, seguridad e inmunogeneidad con respecto al medicamento de referencia”, señaló Hope S. Rugo, del Comprehensive Cancer Center de la Universidad de California. Los resultados demostraron una eficacia comparable entre el biosimilar y Herceptin en combinación con taxanos en primera línea para pacientes con cáncer de mama HER2+ avanzado.

Se trata de un estudio en fase III randomizado que se realizó en 500 mujeres de diferentes países. Las pacientes recibieron quimioterapia con taxanos más trastuzumab o su biológico durante al menos ocho ciclos. Las tasas de respuesta a las 24 semanas fueron de 69,6 por ciento con MYL-1401O frente al 64 del biológico.

Asimismo, la inmunogeneicidad y la seguridad fueron comparables entre ambos grupos. “Esperamos que la introducción de los biosimilares expanda el acceso de este fármaco, del que ya se han beneficiado miles de personas en el mundo”, especificó Rugo agregando que esperan más ensayos clínicos con el uso de otros biosimilares, o combinaciones de biosimilares para lograr el objetivo de un mejor acceso.

Combinación de quimioterapias

Durante la primera rueda de prensa del congreso también se destacaron otros estudios con datos centrados en la combinación de terapias ya existentes, dejando por tanto, los resultados de los fármacos más innovadores para los próximos días.

Así, uno de estos estudios, randomizado en fase II, se centró en los efectos de combinar la quimioterapia intraperitoneal (IP) más quimioterapia intravenosa (IV) en pacientes con cáncer de ovario epitelial (fase IIB-IV). Los resultados demostraron que en el grupo de mujeres tratadas con quimioterapia neoayuvante antes de cirugía que fueron tratadas con quimioterapia IP más IV, un 23, 3 por ciento sufrió una progresión de la enfermedad a los nueve meses frente al 42,2 por ciento que experimentaron aquellas pacientes que recibieron quimioterapia intravenosa sola.

Éste es el primer estudio randomizado que explora los beneficios de quimioterapia IP en mujeres que han recibido quimioterapia neoadjuvante antes de cirugía. De hecho, la tendencia es que la proporción de pacientes que reciben este tratamiento previo a la cirugía crezca. Se estima que entre un 30 y un 40 por ciento de todas las mujeres con cáncer de ovario epitelial recibirán esta terapia en EE.UU. y Europa.

“Aunque este estudio no fue significativo para evaluar la supervivencia, estos resultados ofrecen información sobre cómo incorporar quimioterapia IP cuando las mujeres reciben quimioterapia neoadjuvante seguida de cirugía citorreductora”, sostiene Helen Mackay, del Sunnybrook Odette Cancer Centre (Toronto) añadiendo que estos datos dan una información adicional a la previamente publicada en estudios adjuvantes randomizados que mostraban una mejora en la supervivencia global cuando la quimioterapia IP era administrada tras una óptima cirugía citorreductora.

Otro de los estudios que estuvieron presentes en la primera jornada del congreso se centró en cáncer de páncreas. El ensayo en fase III mostró que añadiendo la quimioterapia oral capecitabine a gemcitabine se prolongaba la supervivencia sin incrementar la toxicidad. En concreto la media de supervivencia global fue de 28 meses con el régimen de combinación frente a 25,5 meses con gemcitabine sola. La supervivencia estimada a los 5 años fue de 28,8 por ciento frente a 16,3 en los dos grupos. “La diferencia en la supervivencia media puede parecer modesta, pero la mejora a largo plazo es sustancial para este cáncer”, subrayó John Neoptolemos, de la Universidad de Liverpool. “Vamos desde un ratio de supervivencia global de un 8 por ciento con cirugía sola a cerca de un 30 por ciento con terapia adjuvante”, agregó.

Este estudio del Grupo Europeo de Cáncer Pancreático (ESPAC), con 732 pacientes, es el segundo más amplio en personas con cáncer pancreático sometidos a cirugía y abre la oportunidad a añadir otros tratamientos a esta combinación de gemcitabine-capecitabine, lo que mejoraría los resultados. El futuro pasa por desarrollar test para predecir qué pacientes podrían beneficarse más de una particular terapia adjuvante.

Por último, también se destacó un europeo en fase IIIque demuestra que los pacientes con glioma anaplásico sin co-delección 1p/19q se pueden beneficiar de la quimioterapia adjuvante. La supervivencia estimada a los cinco años fue del 56 por ciento en el grupo de pacientes con radioterapia y temozolomide frente a 44 por ciento sin temozolomide.