josé A. rodríguez Barcelona | viernes, 18 de septiembre de 2015 h |

La biología sintética puede suponer una auténtica revolución en el campo de la medicina y del desarrollo de fármacos. Así lo señalaron los expertos reunidos durante el debate “Biología sintética. De las partes biológicas estándar a la vida artificial”, organizado por B·Debate, el Centro Internacional por el Debate Científico, una iniciativa de Biocat y la Obra Social “la Caixa”.

Cómo explicó Jordi Garcia-Ojalvo, líder científico de este B·Debate y director del Laboratorio de Dinámica de Sistemas Biológicos de la Universitat Pompeu Fabra, la biología sintética consiste en el “diseño y el rediseño de los procesos de los organismos”. Va más allá de la ingeniería genética, que permite introducir genes para cambiar determinadas funciones del organismo. Este experto calificó la biología sintética como una “ingeniería genética 2.0, puesto que un organismo es más que la suma de sus genes, y lo que se pretende es conseguir que los organismos vivos hagan cosas que de manera natural no harían”. Incluso, a pesar de que parezca más un objetivo de ciencia-ficción que una posibilidad real, crear vida artificial desde cero. “Hay que ver los sistemas vivos como objetos que tienen una lógica que se puede entender y, por lo tanto, se puede manipular”, dijo este experto.

Por su parte, Víctor de Lorenzo, investigador del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, comentó que su grupo está trabajando para desarrollar bacterias que, dentro del mismo organismo, sean capaces de detectar patologías y generar las moléculas necesarias para combatirlas. “La idea sería transformar las bacterias del intestino en fábricas productoras de anticuerpos”, señaló este experto.

Para conseguir este objetivo, están trabajando para desarrollar un microorganismo que se pueda introducir en el cuerpo como un probiótico, y que transforme determinadas bacterias para que éstas detectan la deficiencia de anticuerpos y, al mismo tiempo, sinteticen la molécula adecuada. De este modo, dijo De Lorenzo, se crearía un sistema inteligente formado por bacterias. A su juicio, “los médicos del futuro serán bacterias que habitarán nuestro cuerpo”. Este experto calcula que todavía tardarán 2 o 3 años en desarrollar la tecnología necesaria y 5 o 10 años más para llegar a la fase de ensayos clínicos.