josé A. Rodríguez Madrid | viernes, 16 de octubre de 2015 h |

Muchos pacientes que sufren un ictus no reciben un tratamiento de revascularización porque los protocolos indican que ha transcurrido demasiado tiempo de evolución desde el accidente cerebrovascular. Ahora, un estudio dirigido por José Vivancos Mora, jefe del servicio de Neurología del Hospital La Princesa de Madrid, y presentado durante la 13ª Reunión Anual de la Asociación Madrileña de Neurología, señala que un grupo de pacientes descartados por los protocolos sí que podrían beneficiarse en régimen de uso compasivo del citado tratamiento.

Como explicó Vivancos, el TC perfusión se realiza de forma rutinaria y ofrece mucha información del estado del parénquima. “Indica si el parénquima ya no es salvable, porque el tejido está necrosado. Es una información muy relevante antes de iniciar un proceso de revascularización”. Aparte de la información sobre el estado del tejido, “mediante el empleo del TC perfusión al que se añade un software específico se obtiene información sobre la situación de la circulación colateral del paciente. En concreto, se realiza una secuencia adicional en la cual se utiliza una embolada de contraste, y luego se lleva a cabo un análisis informático y computarizado de esa secuencia”, comentó este experto. De este modo, esta prueba se convierte en un buen predictor de cómo funcionará el tratamiento, “ya que los pacientes que presentan mejor circulación colateral se beneficiarán más de la reperfusión porque la circulación colateral ayuda a mantener el parénquima vivo durante más tiempo”. La ventaja de obtener esta información con un TC perfusión es, como comentó este experto, “que es un procedimiento rutinario y, por tanto, no es necesario realizar una arteriografía, que el gold estándar para evaluar la circulación colateral”.

Vivancos explicó que el resultado más relevante de este trabajo es que “en pacientes en los que ni se plantearía la revascularización porque se considera que se llega tarde, si su circulación colateral es muy buena se podrían beneficiar del tratamiento como uso compasivo y su funcionamiento podría mejorar”.

Menos tiempo puerta-aguja

Por otro lado, Antonio Gil-Núñez, presidente de la Asociación Madrileña de Neurología y jefe de la Sección de Neurología Vascular-Unidad de Ictus del Hospital Universitario Gregorio Marañón, comentó los resultados de un nuevo protocolo de actuación intrahospitalario en el ictus agudo que ha permitido reducir los tiempos de puerta-aguja, es decir, desde que entra el paciente en el centro hasta que se le administra el tratamiento. “El protocolo ha permitido reducir tiempo en todas aquellas fases que requiere la trombolisis intravenosa”. De este modo, comentó Andrés García Pastor, neurólogo del mismo centro, “cuando los servicios médicos extrahospitalarios nos avisan recogemos datos del paciente para revisar sus antecedentes y ya realizamos la solicitud de pruebas de imagen, no repetimos el electrocardiograma realizado por el SUMA, evitamos el Angio TAC salvo en situaciones concretas, y para administrar el fármaco no esperamos resultados de analítica si el paciente no tiene antecedentes de problemas de coagulación”. Con este protocolo, comentó Gil-Núñez, “se ha logrado reducir los tiempos a 34 minutos, cuando el estándar a nivel internacional es de 60 minutos, lo que implica evitar la pérdida de muchas neuronas”.