Almudena Fernández Madrid | viernes, 23 de octubre de 2015 h |

Rogamos a la humanidad que nos disculpe. La investigación sobre meningococos en la que trabaja Julio Vázquez, director del Instituto Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), será unos minutos interrumpida para esta entrevista. Probablemente, cuando lean estas líneas, Vázquez siga inmerso en ello. Ya saben, la paciencia es la madre de la ciencia.

Pregunta. ¿Estamos solos en esta sala o cuántos microbios nos van a acompañar durante la entrevista?

Respuesta. Probablemente millones. Muchos y muy distintos.

P. Te gusta la montaña, ¿es un ‘laboratorio’ de ideas para ti?

R. En su tiempo lo fue, sin duda, porque la montaña era un sitio en el que podías pensar, y en el que no te interrumpían.

P. 40 años saliendo con el mismo grupo, ¿sois casi como una familia?

R. De la gente con la que iba a la montaña, ninguno es familia, pero todos son prácticamente mis hermanos.

P. Aunque ahora tu verdadera afición es tu familia…

R. Efectivamente. Después de mucho tiempo sin tener familia, ahora tengo una niña de cinco años y uno de uno y, realmente, el trabajo y la familia se lleva el 120 por ciento de mi tiempo.

P. Como aficionado a la lectura, ¿la situación de la sanidad en España te parece a veces ciencia ficción?

R. En todas partes se cuecen habas, alguna vez podemos encontrarnos con algún episodio que nos puede parecer de ciencia ficción, pero a mí lo que realmente me parece de ciencia ficción es el buen nivel del SNS, y a veces no somos conscientes de ello.

P. Si tu carrera fuese un libro, ¿de qué género sería?

R. Empecé hace mucho tiempo trabajando en el control de mosquitos vectores que transmiten enfermedades, lo que implicaba hacer muchos viajes de campo. A continuación, fui cambiando de temas y con cada uno surgían más, así que sería una novela de viajes. No digo de aventuras porque uno piensa que es aventurero pero al final es de lo más normal.

P. También te gusta escribir, ¿podrías hacerme un microrrelato de un día perfecto en tu vida como microbiólogo?

R. Un descubrimiento a primera hora de la mañana de un ensayo que hubiera dejado el día anterior corriendo y que me abriría la puerta para una nueva vacuna de usos múltiples, es bastante prosaico.

P. ¿Cómo lleva un investigador aficionado a escribir la rigidez de la literatura científica?

R. Conozco a muchos científicos que tienen como afición el escribir ficción. Desde el punto de vista literario, escribir mucha literatura científica es una frustración, es efectivamente muy rígida, siempre responde a los mismos esquemas y da muy pocomargen para la creatividad. A mí, que escribo alguna vez ficción, me da más juego este género aunque lo escriba menos.

P. Acostumbrado a trabajar con cosas ínfimas, ¿en lo personal también eres detallista?

R. Tengo que confesar que poco. Es posible que todo mi detallismo se vuelque en el lado profesional y en el aspecto personal soy poco detallista.

P. Tanto en la salud como en la vida, ¿importan más de lo que creemos los pequeños detalles?

R. Sí, en la salud, muchísimo, y en la vida también, aunque hay gente como yo, que somos pocos detallistas y lo sufrimos luego con algún chiste. Creo que es importante, aunque yo no lo sea.

P. ¿Qué ingredientes habría que mezclar en una pipeta para que el RD de troncalidad sitúe a la microbiología clínica en el lugar que le corresponde?

R. Desde la Sociedad de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, a la que tengo el honor de pertenecer, han hecho todas las mezclas posibles y, de momento, los resultados son malos, así que confío en que en el futuro el decreto se modifique para poner a la ‘micro’ en una situación distinta a la que ahora tiene. Si yo supiera la fórmula, se la habría pasado a la directiva de la sociedad.

P. La labor del ISCIII de ‘micro’ no tiene nada, ¿no? Es ‘macroimportante’…

R. Es ‘macroimportante’ y no se nota. Quizá tenemos más visibilidad en aquellos momentos en que hay una alerta, tipo ébola, pero el día a día es también una labor tremendamente importante. El conocimiento sobre el tipo de microorganismos que nos producen enfermedades no se evalúa bien hasta que no se analiza en profundidad. Desde las vacunas que se están aplicando hasta los tratamientos médicos para enfermedades infecciosas, todo pasa por la información que se genera en un centro como éste.

P. Cuando sales del laboratorio, ¿dejas de lado todo lo pequeño para centrarte en ‘los pequeños’?

R. No del todo, porque mi mujer también trabaja en el Centro Nacional de Microbiología, con lo que la ‘micro’ forma parte de nuestras conversaciones en el día a día, pero de momento nuestros hijos son tan pequeños que si hablamos mucho ello, se aburren e inmediatamente protestan.

¿Tienes buen ojo para todo? No

¿Eres de leer la letra pequeña? Sí, prefiero estar avisado.

¿Es más difícil luchar contra una infección o contra la administración? Depende de la administración y de la infección.