Infecciosas/ Controversia sobre la vacunación del personal sanitario frente a la gripe A

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Según diversas encuestas alrededor del 40% del personal sanitario es contrario a someterse a inmunización

Los expertos aseguran que las vacunas desarrolladas son seguras y el virus estable

| 2009-10-04T18:05:00+02:00 h |

La vacunación no es la única medida a tener en cuenta a la hora de prevenir la transmisión del virus H1N1 en el ámbito sanitario y se han publicado recomendaciones a los profesionales sanitarios en este sentido. Sobre ello habló Felisa Jaén, del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, durante la Jornada de Actualización sobre Gripe A organizada por la Asociación para la Formación e Investigación en Salud Pública (Asforisp) en el Colegio de Médicos de Madrid.

Las recomendaciones de control de la infección de las que habló son una serie de medidas preventivas básicas de higiene que establecen pautas de protección para el personal que atiende directamente a enfermos diagnosticados o sospechosos de padecer la gripe A en centros sanitarios, asuntos sociales, emergencias, etc.

Se basan en primer lugar en mantener las medidas de precaución estándar, de contacto y de transmisión respiratoria por gotas —en situaciones de especial riesgo por la generación de aerosoles los profesionales deberán utilizar un protector respiratorio de partículas— proteger las mucosas nasofaríngea y conjuntiva; la higiene de manos y, por último, limpieza de las superficies en contacto con los enfermos (habitaciones, transportes etc.). Éstos, asegura, son los “elementos claves para el control de la infección y deben ser priorizados para reducir al mínimo el impacto de la pandemia (dado que en la fase 6 pandémica la transmisión es elevada y sostenida entre la población general)”.

E. Sainz Corada

Madrid

La semana pasada comenzó la vacunación de la gripe estacional en la mayoría de comunidades autónomas. La campaña se ha adelantado para no coincidir con la de la H1N1 —a fin de evitar una reordenación entre dos virus diferentes y se produzca uno más agresivo— que, tal y como apuntó la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, está prevista para “antes de que finalice octubre”.

Tres son los grupos de riesgo establecidos por el propio ministerio para recibirla: los enfermos crónicos mayores de seis meses de edad, las embarazadas y el personal sanitario. Sin embargo este último grupo ha recibido con reticencias la recomendación y, según recogen varios estudios, más de la mitad de los sanitarios del SNS no lo consideran necesario hacerlo en el momento en el que ésta esté disponible. Una cifra próxima al porcentaje de aquellos que tampoco se inmunizan frente a la gripe estacional y que ronda el 65 por ciento.

“Nosotros hicimos una mini encuesta en nuestra página web sobre la motivación que tienen los médicos para vacunarse y somos muy perezosos. En este tema la información nos llega como a golpetazos, y lo primero que uno piensa es que es una vacuna experimental. Si uno tiene un poco de lectura crítica de las cosas, pensamos que se está fabricando como la de la gripe estacional, que todos los años se modifican los antígenos y es la misma sistemática”, cuenta Paloma Casado, vicepresidenta de Semergen. Aún así, continúa, “hay que mirar los criterios epidemiológicos y cómo va evolucionando la enfermedad para, cuando llegue a España, ver si merece la pena vacunarse. Reticencias y miedos no se deben tener. Debemos asumir nuestra responsabilidad”.

Falta de seguridad

Y es que los motivos alegados por este colectivo son, por una parte, dudas sobre su seguridad, pues dicen que el virus no ha terminado de mutar, así como sobre su efectividad pues, dada la poca agresividad mostrada de momento por el H1N1 creen que los efectos adversos en personas sanas podrían ser peores que sus supuestas ventajas, actuando como “conejos de indias”.

Como señala Ramón Cisterna, jefe del Servicio de Microbiología del Hospital de Basurto (Vizcaya), presidente del Grupo Español de Gripe y coordinador del Grupo de Estudio de Vacunación en el Adulto (GEsVA), se trata de un virus genéticamente muy estable. “Desde que apreció en marzo-abril hasta ahora, las secuencias que se han analizado de los virus aislados en el tiempo son exactamente iguales y por lo tanto esa estabilidad genética se ha mantenido. ¿Qué pueda evolucionar? Eso no se puede saber”. También José Ramón de Juanes, jefe del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital 12 de Octubre de Madrid sostiene que “los resultados obtenidos por el momento con la vacuna son espectaculares”.

Sin embargo, un informe técnico del Grupo de Trabajo de Pediatría basada en la evidencia, de la Asociación Española de Pediatría sobre la gripe pandémica, plantea la duda al aseverar que esta autorización para “uso de emergencia” conlleva “el riesgo de que se repitan las consecuencias de la campaña de vacunación masiva de 1976 ante un brote de gripe A subtipo H1N1 en donde se produjeron complicaciones importante, principalmente marcado incremento en síndrome de Guillain-Barré que motivaron la suspensión de la misma”. Y continúa:“Los países deben evaluar cuidadosamente los riesgos y beneficios de la rápida aprobación de la vacuna sobre todo porque la enfermedad ha sido hasta ahora, y en la mayoría de pacientes, leve y con una recuperación total”.

“Quiero rechazar cualquier concepto relacionado con la falta se seguridad porque ellos conocen muy bien que cuando un producto farmacológico está aprobado por las agencias del medicamento ha sido a través de un riguroso seguimiento”, subraya Cisterna. Precisamente la Comisión Europea autorizó el pasado martes la comercialización de las dos vacunas —Focetria, de Novartis, y Pandemrix, de GSK— contra el H1N1.

“Evidentemente se trata de indicaciones y recomendaciones, no se puede obligar a nadie, por lo tanto creo que entra dentro del terreno de la responsabilidad, la implicación y, sobre todo, de la profesionalidad el que cada uno acepte si esa recomendación de la OMS tiene algo que ver con él”, porque, continúa, “no sólo se trata de no dejar desasistidos los servicios sanitarios, sino de evitar la transmisión a los pacientes”.