Atlas/ La investigación se llevó a cabo entre 544 médicos y más de 1.500 pacientes

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| viernes, 17 de mayo de 2013 h |

Tres cuartas partes de los pacientes con disfunción eréctil no están diagnosticados y, además, la mitad de los que conocen su enfermedad no reciben tratamiento, lo que supone que sólo uno de cada ocho está tratado, por lo que es una patología que está claramente infradiagnosticada. Así lo aseguró Juan Ignacio Martínez Salamanca, coordinador en Madrid del estudio ‘Atlas de la disfunción eréctil en España’, un proyecto coordinado por la Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva (Asesa) con la colaboración de Bayer.

Ana M. Puigvert, coordinadora a nivel nacional y ex presidenta de Asesa explicó que la investigación se llevó a cabo entre 544 médicos de AP de toda España y más de 1.500 pacientes y lamentó que en los programas habituales que se utilizan en el campo de la Medicina de Familia, no se incluyan preguntas sobre esta patología a pesar de que sea centinela de otras más graves, especialmente cardiovasculares.

Y es que, tal y como señaló Martínez Salamanca, los factores de riesgo en la disfunción eréctil son la diabetes, la hipercolesterolemia, el tabaquismo, el sedentarismo y la obesidad, es decir, los mismos que en el caso de las enfermedades vasculares. Las causas para desarrollarla suelen ser mixtas: problemas orgánicos y también psicológicos que se sobreañaden y es lo que el paciente percibe en mayor medida.

Preguntas rutinarias

Sólo el 42,7 por ciento de los médicos de AP encuestados tiene entre sus preguntas habituales algunas relacionadas con la disfunción eréctil u otra disfunción sexual sin que se observen diferencias realmente significativas entre CC.AA. En Andalucía es donde más se pregunta por este asunto de forma rutinaria (en el 54,7 por ciento de los casos), mientras que en Aragón, Cantabria y Navarra es donde menos (entre el 24 y el 25 por ciento). Sin embargo, a nivel nacional, el 73,5 por ciento de los profesionales aseguran que las historias clínicas informatizadas no incluyen ninguna pregunta sobre el tema. En cuanto a los pacientes consultados, prefieren que sea el médico quien aborde el tema a ser ellos los encargados de nombrarlo.

Los hombres con este problema consultan más por internet que al profesional sanitario, lo que, a juicio de Puigvert tiene que ver con que sigue siendo un tema tabú, incluso dentro de la consulta médica. “Puede llegar a ser un problema muy serio cuando los pacientes se medican con tratamientos que adquieren en internet”, remachó.