José A. Rodríguez Barcelona | viernes, 27 de noviembre de 2015 h |

El cribado de cáncer de pulmón (CP) con tomografía computarizada de baja dosis de radiación (TCBD) sigue siendo uno de los temas que más controversias genera en el ámbito de esta patología. En 2011, un estudio estadounidense mostraba que las personas cribadas con TCBD presentaban un 16 por ciento menos de mortalidad por CP que las cribadas con radiografía de tórax. Pero como explicó Alberto Ruano, profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Santiago de Compostela, “esta prueba provoca muchos falsos positivos, por lo que las personas que se someten a ella tendrán que repetir y soportar mucha radiación, lo que aumenta el riesgo de cáncer”. Este experto señaló que la TCBD tiene “una tasa de sobrediagnóstico del 18 por ciento”.

Por otro lado, señaló Ruano, “ningún estudio europeo ha demostrado que la TCBD reduzca la mortalidad en CP en comparación con otras pruebas”. Según este experto, el estudio estadounidense presenta varias limitaciones, “como que el 75 por ciento de los participantes tenían menos de 65 años, cuando el 70 por ciento de los casos de cáncer de pulmón se dan en personas mayores de 65 años. En este sentido, la posición del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP) es que es necesario llegar a un consenso sobre la detección precoz de este tipo de tumores.

Análisis de sangre para detectar CP

Josep Samitier, director del Instituto de Bioingeniería de Cataluña, explicó que su grupo está trabajando para desarrollar una tecnología que permita detectar el cáncer de pulmón con un análisis de sangre. En concreto, “trabajamos en una técnica para identificar en una gota de sangre las células tumorales específicas de cáncer de pulmón, y los resultados son esperanzadores”. En esta patología, “hay muy pocas células tumorales circulantes en sangre, así que es como buscar una aguja en un pajar, ya que hay que dar con un célula cancerígena entre miles de millones de otras células”.

En cuanto a tratamientos, Enriqueta Felip, jefa de sección del Servicio de Oncología del Vall d’Hebron, habló sobre los mecanismos de resistencia a los tratamientos en investigación en pacientes con mutación EGFR que desarrollan la mutación T790M. “Con los inhibidores de T790M responden el 60 por ciento de los pacientes, pero el tumor acaba progresando. Parece ser que algunos pacientes pierden esta mutación y otros presentan una amplificación del oncogén MET”.