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Almudena Fernández Madrid | viernes, 23 de octubre de 2015 h |

Pocos pediatras, dificultades para encontrar sustitutos para realizar formación o disfrutar de unas vacaciones por la escasez de recursos económicos, plazas que se amortizan y ausencia de nuevas… Estos son algunos de los problemas a los que se enfrenta actualmente la pediatría de atención primaria, tal y como explicó a GM Ángeles Learte, presidenta del Comité Organizador del 29º Congreso Nacional de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap), en el marco del mismo, que tuvo lugar en Zaragoza. Estas dificultades, continúa Learte, aunque están presentes en todos los sectores, en ámbitos como educación o sanidad “son más flagrantes” porque afectan a aspectos vitales para el desarrollo del individuo. Sin embargo, en su opinión, a costa del esfuerzo de los profesionales, se está manteniendo la calidad en la atención.

En esta línea, Fernando García-Sala, vocal de la Comunidad Valenciana de Sepeap, por su parte, incidió en que el médico está mucho más estresado y, además, los recursos económicos de los que dispone no son en ocasiones suficientes para cubrir algunas indicaciones, que el sistema público no financia o, en el caso de los medicamentos, hay casos en los que el médico no puede prescribir el tratamiento que necesita porque ya no está cubierto tras haberse desfinanciado muchos de ellos. Además, esta sobrecarga está llegando a perjudicar la salud del médico y a afectar a su vida personal.

Sin embargo, más grave podrá ser la situación si continúan sin convocarse plazas suficientes para la especialidad en el MIR. “Evidentemente, si no se convocan más plazas y si no se apuesta absolutamente porque la atención al niño sea realizada siempre por especialistas en pediatría, se complicará”, señaló Learte.

Y es que, aunque los pediatras creen en un modelo en el que la atención sanitaria del niño esté siempre en manos de especialistas en pediatría, si no hay pediatras, se restringe el número de alumnos en las universidades y el número de plazas de MIR y a todo eso se añade que muchos especialistas optan por líneas de investigación u otras direcciones, además de la salida importante de profesionales al extranjero, por lo que la situación actual es susceptible de empeorar.

Peor salud infantil

La salud de los niños también se ha visto afectada. García-Sala incidió en que el aspecto más preocupante es el de la alimentación, pues muchos de ellos no siguen la dieta mediterránea y comen muchas menos proteínas y más grasas de lo recomendable lo que, a la larga, puede repercutir en su bienestar. Además, se detectaba que, en las épocas en las que no había colegio, la alimentación de muchos niños era “muy deficitaria”, algo que algunas comunidades y ayuntamientos han ya solucionado a través de los servicios de comedor también cuando no hay colegio para que, al menos, hagan una buena comida al día.

También han detectado un incremento de otras enfermedades, como la diarrea, que, a juicio del vocal valenciano de la Sepeap, puede deberse a que la higiene ha empeorado a causa de que los padres pueden utilizar menos recursos a la hora de lavar a sus hijos.

Aunque en menor medida, los especialistas señalan que han aumentado también algunas patologías respiratorias.