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R.C. Madrid | viernes, 25 de julio de 2014 h |

A partir del 1 de agosto de 2014, simeprevir, el primer agente antiviral directo (AAD) de segunda generación indicado para el tratamiento de pacientes infectados por el virus de la hepatitis C (VHC) de genotipos 1 y 4 estará disponible en nuestro país. Un anuncio que es, para Ramón Planas, jefe del Servicio de Digestivo del Hospital Germans Trías i Pujol, “la mejor noticia que hemos tenido en VHC en los últimos 25 años”.

En concreto, continua este profesional, se ha llegado a una negociación para que simeprevir pueda darse en todos los pacientes con un diagnóstico de fibrosis, lo cual significa que “no solamente se dará en aquellos pacientes avanzados a los que podíamos dar a día de hoy boceprevir o telaprevir, sino en todos los pacientes, desde el estadío inicial F1 hasta el más avanzado F4”.

En cuanto a su financiación, Mario Mingo, presidente de la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados, ha asegurado que se ha fijado un techo de gasto de 25.000 euros por tratamiento. Éste es el segundo fármaco que se aprueba por este nuevo modelo de financiación, que se “estrenó” con la aprobación de trastuzumab, para el tratamiento del cáncer de mama HER2 positivo, a finales del mes de junio.

Este tratamiento, que alcanza tasas de respuesta de hasta el 92 por ciento en VHC de genotipo 1 y del 86 por ciento en VHC de genotipo 4, puede administrarse en una pauta de triple terapia, que incluye interferón pegilado (ITF) y ribavirina (RBV) —en pacientes naïve o no respondedores a una terapia anterior—, o como parte de un régimen terapéutico sin ITF y con o sin RBV, de 12 semanas de duración —en pacientes intolerantes a ITF—. Además de la tasa de respuesta, Planas también destaca el paso de entre 6 y 12 comprimidos diarios a la toma de uno solo y la mejoría en cuanto al perfil de seguridad.

Asimismo, este profesional reconoce que “el tiempo para la aprobación ha sido récord, lo cual refleja la necesidad de introducir este tipo de fármacos” y vaticina que, de seguir así, la erradicación de la enfermedad podría producirse “alrededor de 2030”. A la espera de aprobación está ahora sofosbuvir, con una eficacia cercana al cien por cien.