Almudena Fernández Madrid | viernes, 30 de mayo de 2014 h |

Le encantan los viajes, la fotografía y se autodefine como lectora empedernida. Verónica Casado, si no fuese médico de familia, podría haber dedicado su vida al cine, de hecho, de tener tiempo, no dudaría en estudiar este arte…

Pregunta. Te gustaría ser directora y realizadora de cine… ¿Quieres la codirección y corealización de esta entrevista?

Respuesta. No, te dejo llevarla a ti.

P. Empieza el rodaje. La ‘película’ de tu vida, ¿sigue el guión previsto?

R. Milan Kundera decía en su novela “La insoportable levedad del ser” que no podemos comparar si nuestra vida es la mejor o no porque es la que tenemos que vivir, no podemos repetir el guión, hacer cortes o volver a empezar, pero creo que he conseguido hacer las cosas que quería. Me gusta mi vida y este guión probablemente lo repetiría igual.

P. Además, te gustan la fotografía y las artes plásticas y decorativas… si te pones a rodar, ¿lo tuyo sería cine de autor, o al menos low cost?

R. Desde luego no sería una macroproducción, sino una película de bajo coste, muy psicológica y realista, que analizaría a los personajes intentando dibujar ciertas situaciones y comprenderlos bien.

P. ¿Quiénes son los protagonistas principales de tu día a día?

R. Una pasión, una profesión y una especialidad, que es la medicina de familia. Por lo que mis protagonistas son mis pacientes, los estudiantes que están conmigo de la facultad y los residentes, que son una gran responsabilidad.

P. Tanto en la vida como en sanidad, ¿los actores secundarios son igual de importantes que los principales?

R. A veces mucho más. Un actor principal en otro momento es secundario y al revés, todos somos clave e importantes, depende de lo que analicemos.

P. Michael Anderson dirigió en 1956 la película “La vuelta al mundo en 80 días”. Dada tu afición por el cine y por los viajes, ¿podrías ser a su vez directora y protagonista en su remake?

R. Me encantaría hacerlo y viajar a lo largo del mundo durante 80 días. La lectura, y los viajes abren mucho la mente. Conocer otras culturas, darte cuenta de que somos prácticamente insignificantes en el mundo y ver las grandes diferencias que hay en él. Cuando estuve en Camboya nos hicieron fotos a nosotros porque éramos los raros, me pareció extraordinario.

P. Localizaciones ya conocidas para tu remake no faltarían, ¿verdad? Birmania, Malasia, Camboya, el Ngorongoro, las Cataratas de Iguazú….

R. No sólo rodaría en esas zonas bonitas, también me iría a sitios que no conozco: China y Japón me encantarían.

P. En tu consulta también ejerces de ‘director’, eliges pautas, ‘tomas’…

R. Soy el director de producción, el paciente es el director de su propia vida.

P. Hablando de tomas, pasamos a la ‘Toma 2’: tu afición a la fotografía…. ¿qué instantánea ves de la sanidad?

R. Tiene muchos claro-oscuros. Ahora como estamos en un mal momento tenemos cierta tendencia a ver más los oscuros que los claros. En el campo de AP somos líderes en formación especializada en prácticamente todas las especialidades, esa es la foto buena.

P. La luz prima en la fotografía, ¿necesita la atención primaria que se ponga el foco sobre ella?

R. Claro que necesita luz, y si esa luz es financiación, muchísimo mejor.

P. ‘Toma 3’: te gusta el senderismo… El ‘camino’ de la ECOE está a punto de terminar, ¿ha sido espinoso?

R. Mucho, pero ha sido necesario, al final ha sido útil y se ha conseguido demostrar que somos una gran familia y que podemos llegar a estar de acuerdo.

¿Tu último viaje? A Méjico, al Congreso de Medicina de Familia.

¿Qué libro estás leyendo? “Ávidas pretensiones” de Fernando Aramburu, tiene una pinta excelente.

¿Qué libro te gustaría ver adaptado al cine? ¿O cine y literatura cada uno por su lado? Me cuesta encontrar películas que superen a las novelas, aunque hay dos adaptaciones que me gustan: “La Insoportable levedad del ser” y “La pianista”.

¿Qué haces cuando se apagan los focos en la consulta? Me voy a casa y sigo trabajando porque publico artículos, escribo ponencias, preparo las ECOEs de la facultad de medicina… Y luego leo, duermo, y cuando puedo, paseo.