Carmen M. López Madrid | viernes, 08 de enero de 2016 h |

Considera que la mejor medicina es la risa, por eso, y aunque no es médico, bueno ni enfermera, se atreve a prescribir su libro. No es la primera vez que Elisabeth escribe sobre el mundo sanitario, pero esta vez con una buena dosis de humor, “para hacer la vida un poco más divertida”.

Pregunta. La medicina todo locura… ¿Es tan loco el mundo sanitario?

Respuesta. Todas las anécdotas de este libro son reales, a pesar de que algunas cueste creerlas. Están corroboradas por profesionales de toda España. Y es que, aunque no lo creas, todos como pacientes podemos caer en algunas de ellas. En definitiva, es un libro para reírse de eso y de nosotros mismos.

P. ¿Cómo fue el trabajo de documentación?

R. Entrevistas con los profesionales, algunas in situ, otras a distancia. La verdad es que me sirvieron muchísimo las redes sociales, puse en facebook y en twitter que necesitaba anécdotas y corrió como la espuma. Pero sin duda, whatssap ha sido la gran maravilla, y a través de audios los protagonistas me han enviado sus historias.

P. ¿Y por qué el mundo sanitario?

R. Nunca deja de sorprenderme. Son historias interminables. Es verdad que escribo otras historias, pero me gusta este tema. El ultimo libro sobre el sector fue en 2009. Dejo pasar tiempo, toco otras temáticas, pero siempre recurro a él.

P. Ahora que me dices que están espaciados en el tiempo, ¿has notado cambio en materia de política sanitaria desde el 2009 hasta el 2016?

R. Empecé haciendo un reportaje sobre el por qué las enfermeras se tienen que ir de España a trabajar fuera. Así comenzaba mi primer libro de anécdotas, a partir de ahí también conocí las críticas sobre la situación laboral de los profesionales. Sin embargo, con ‘La Medicina todo locura’, es justo lo contrario, es para pasarlo bien.

P. Todo ello en un momento un poco agridulce para una profesión “decepcionada”…

R. Choca que este libro tenga un lado positivo justo cuando no vivimos un momento en materia de política laboral precisamente bueno. Pero es que estamos tan amargados y es todo tan complicado que al final lo que necesitamos es reírnos y quitar hierro al asunto, y qué mejor que estar en una sala de espera sonriendo.

P. Venga, haznos reír con alguna anécdota…

R. Elegir entre las miles que hay es complicado. Por ejemplo, el capítulo de ‘El sentido común que es de todo menos común’ es un despropósito de lo divertido que es. Por ejemplo, una persona que va a urgencias con una infección en el ojo y le pregunta al médico si tiene que ver con la infección que tuvo en la rodilla. Son disparates que viven estos profesionales en el día a día, pero hay muchísimas más.

P. Tienes un capítulo que habla de la relación entre profesionales. ¿Existe esa rivalidad entre médicos y enfermeros?

R. La relación es maravillosa. Así me lo han transmitido las personas que he entrevistado. Salen juntos, son amigos… Lo que sí que parece es que hay menos compañerismo, antes eran mas piña y ahora aparecen ciertos piques, quizás tenga que ver con el contexto laboral. Pero en la práctica clínica la relación es buena.

P. Además de las anécdotas, ¿has escarbado por los entresijos de la profesión?

R. Sí, y me preocupan varias cosas. Entre ellas, el egocentrismo de algunos pacientes, que piensan que están ellos solos en la consulta. Por eso, intento que a través del humor la gente sea capaz de entender que los profesionales sanitarios no actúan gratuitamente, hay protocolos y normas que hay que cumplir.

P. Hablando de pacientes, ¿muchos damos patadas al vademécum?

R. Y no me extraña porque hay medicamentos con nombres impronunciables… En el libro hablamos del Navotil, el citroen, en vez de Sintrom, etcétera. También es gracioso cuando el paciente no se acuerda del nombre y describe su tratamiento como aquella pastilla blanca, redondita y con una línea en el medio. ¡Bendita paciencia tienen!

P.Si el SNS sigue así, ¿podremos seguir contando anécdotas?

R. Desde mi punto de vista como periodista, si todo sigue así, volveré a las líneas reivindicativas críticas de lo que está sucediendo en sanidad. Hay falta de profesionales, de recursos, recortes en las plantillas, condiciones precarias…Si no fuera por el sentido del humor, no sé cómo los profesionales saldrían adelante.

¿A quién recetarías tu libro? profesionales, pacientes y familiares…

¿Te hubiese gustado ser médico o enfermera? Qué va, soy una zarpas. No contemplo mi vida sin ser escritora.

¿Están estas profesiones reconocidas? Por supuesto que no, ni por las administraciones, ni por la población.

¿Próximo libro? Sí, pero no de este sector, dejaré pasar un tiempo para retomar otros temas que me apetecen.