José A. Rodríguez Barcelona | viernes, 15 de enero de 2016 h |

El linfedema es una patología que se produce cuando se acumula linfa en los tejidos blandos del cuerpo. Se trata de una de las complicaciones más habituales que se pueden producir tras una cirugía en cáncer de mama. En muchas mujeres que sufren este tipo de tumor es necesario realizar una linfadenectomía, es decir, la extracción de los ganglios linfáticos. En aquellas que, además, reciben radioterapia en la axila, el riesgo de sufrir linfedema es mayor. Pero hay otras causas que pueden provocar un linfedema, como una cirugía relacionada con un cáncer de próstata o un carcinoma de pelvis o de matriz. Asimismo, también se dan casos de linfedemas primarios, sobre todo en niños, que se deben a un mal funcionamiento del sistema linfático. Una causa menos frecuente son los linfedemas provocados por infecciones.

Nuevas técnicas quirúrgicas

Como explica Jaume Masià, cirujano plástico y responsable de la Unidad de Microcirugía y Reconstrucción Mamaria Avanzada de la Clínica Planas, de Barcelona, las nuevas técnicas en el abordaje del linfedema permiten prevenir la aparición de esta patología con una elevada eficacia. Además, estas técnicas se pueden llevar a cabo durante la misma sesión de cirugía en la que se extirpa un tumor de mama. Una de ellas es la técnica de reconstrucción con transferencia ganglionar. “Consiste en trasplantar ganglios de una parte del cuerpo en los que estos pueden ser prescindibles a la axila para así reconstruir el sistema linfático en esa zona en concreto”, explica Masià. Otra de las técnicas empleadas es la derivación linfáticovenosa, “en la que se realiza un puente entre el sistema linfático y el sistema venoso superficial”, añade este experto.

En aquellos casos en los que el sistema linfático se ha degenerado, y ya no se pueden aplicar técnicas reconstructivas, Masià comenta que una buena opción es la liposucción linfática selectiva, “que permite estirar el tejido subcutáneo, es decir, la hipertrofia grasa con contenido linfático, provocando una fibrosis de ese espacio subcutáneo y normalizando el volumen y la forma de la zona tratada”.

La clave reside, según este experto, en elegir la técnica o la combinación de técnicas más adecuadas. “Así se consiguen mejorar o evitar muchos linfedemas, sobre todo los relacionados con el cáncer de mama”.

Algoritmo para decidir cirugía

Por otro lado, Masià es uno de los editores del libro Lymphedema: Complete Medical and Surgical Management, en el que se expone un algoritmo, en cuyo desarrollo ha participado este experto, que permite determinar cuál es la mejor técnica para cada caso de linfedema. “Se trata de un estudio preoperatorio, en el que realizando una linforresonancia, una linfogammagrafía, una linfografia directa y una fluorescencia directa por verde indocianina, se puede saber qué pacientes son tributarios de un tratamiento u otro”. Siguiendo este protocolo, comenta Masià, “mejoran entre el 65 y el 70 por ciento de los pacientes a los que se aplica un tratamiento. Y en muchos casos se consigue restaurar al cien por cien el funcionamiento del sistema linfático”. En la elaboración de este algoritmo han participado cinco centros europeros, un centro americano y uno australiano. “Este protocolo se aplica desde 2009, y se ha comprobado que los resultados son sólidos, estables y reproducibles “, añade Masià