C.M.L. Madrid | viernes, 18 de septiembre de 2015 h |

En Estados Unidos, el MIR de urgencias y emergencias dedica más del 50 por ciento de su estancia formativa en el servicio, más allá de las horas de guardia, que también se centran en la especialidad. Por tanto, el residente será urgenciólogo, y como tal será formado por médicos de urgencias y emergencias, quienes estarán, por ello, capacitados para tutorizarle durante un periodo formativo único.

Todo esto, se da también en España. El programa docente de los residentes de urgencias y emergencias, contemplan las rotaciones en el servicio, las guardias, las horas, etc… Resulta paradójico este paralelismo entre los programas formativos, ya que Estados Unidos fue el pionero en crear la especialidad en urgencias y emergencias. Algo que en España ni se contempla. Además estos planes docentes no sólo tienen similitudes con EE.UU. el programa de urgencias, impulsado por el ministerio de Sanidad en 2007, es similar al europeo de la Eusem, sobre todo, en lo relativo a la definición, objetivos, rotaciones, guardias y habilidades.

Con el objetivo de comparar científicamente las diferencias entre programas docentes de las especialidades de interna, intensiva, anestesia y familia frente a urgencias la revista ‘Emergencias’ de la Sociedad Española de Urgencias y Emergencias (Semes) publica un estudio.

El informe diferencia la formación en urgencias de otras especialidades, y considera que aunque el urgenciólogo es un especialista en muchas otras áreas, está específicamente entrenado en la realización de pruebas de carácter urgente de manera integral. Así lo explica Pere Llorens, secretario científico de Semes y coautor del estudio, que destaca que los programas docentes de urgencias son los únicos que integran a todos los ciudadanos en todos los escenarios y situaciones, además de recoger la organización y regularización de la asistencia en los servicios de emergencias y centros de coordinación.

Llorens incide en que el informe refleja las carencias que existen en los planes docentes de estas especialidades primarias en cuanto a la formación de los urgenciólogos. “La principal conclusión del trabajo son las insuficiencias en los programas docentes de urgencias”, apunta. Mientras que en urgencias y emergencias queda detalladamente registrado el número de guardias, las horas, rotaciones por los servicios de urgencias etc., algo primordial para la capacitación de este profesional, otras especialidades ni siquiera concretan las rotaciones y guardias que harán los residentes en los servicios de urgencias. “Es insalvable la distancia con los de interna, intensiva, anestesia y reanimación y medicina familiar y comunitaria”, destaca.

Precisamente, este trabajo fue una de las pruebas que Semes anexó a la demanda ante el Tribunal Supremo contra el RD 639/2014. La lucha de los urgenciólogos contra la creación del Área de Capacitación Específica (ACE) de urgencias y emergencias y el no reconocimiento de la especialidad es una batalla constante en los últimos tiempos para la sociedad. Precisamente, la semana pasada se cumplía un año de la denuncia ante el Supremo, y aún están sin respuesta.

Para el secretario científico de Semes con este trabajo se vuelve a poner de manifiesto la necesidad de separar las características de cada especialidad, ya que “la formación en cada área es diferente”. Así, indica que el urgenciólogo debe tener una formación clínica consolidada y poseer conocimientos y habilidades para llevar a cabo una atención urgente. Para ello es imprescindible que la duración de la especialidad sea de cinco años.

El estudio

De los programas que se presentan en la comparativa, solo se encontró un paralelismo en cuanto al desarrollo formativo en la atención a la patología aguda y aspectos formativos comunes a todos los MIR, como la calidad, gestión y metodología de la investigación.

Llorens comenta que cada área asistencial asume unos objetivos propios y diferentes entre sí, como la capacidad de realizar triaje en múltiples escenarios, la atención integral desde el paciente leve al paciente crítico, el desarrollo docente, laboral e investigador en los servicios de urgencias tanto en periodo laboral ordinario como en guardias, la formación en el ámbito de las urgencias extrahospitalarias, así como la gestión y asistencia en grandes catástrofes y en emergencias médicas.

Es por ello, que los especialistas insisten en que las urgencias “tienen una entidad propia, que pone de manifiesto aspectos diferenciadores respecto al resto de especialidades en cuanto a la formación global, específica y real, en el ámbito de las urgencias hospitalarias y emergencias extrahospitalarias”, apunta Llorens, al tiempo que insiste en la necesidad de una especialidad primaria.

Además, los autores vaticinan carencias en la formación de los futuros médicos que prestarán asistencia en los servicios de urgencias, “si no se desarrollan el programa específico de cinco años”, advierte Llorens, al tiempo que reconoce que su instauración oficial, permitiría la formación adecuada para estos especialistas, la mejora en la calidad asistencial, y el reconocimiento de los grandes profesionales que dedican, alentados por la vocación de ser urgenciólogos, su tiempo y recursos a mejorar de una forma paralela los programas formativos vigentes.

Con todo, el autor apunta a que el gran desconocimiento que existe en torno a la especialidad es lo que hace que agrupen las urgencias con otras especialidades. No obstante, advierte de que “la búsqueda de poder de otros profesionales fuera de los servicios es lo que está detrás de la troncalidad”, apunta. Como ya vienen denunciando desde la sociedad, los intereses económicos son otro de los motivos que ven detrás del decreto de troncalidad. El secretario científico cree que cada especialista debe tener su área y su lugar de trabajo. “Es como si en tu casa entran tus vecinos a organizarlo todo. Con urgencias es igual, entran otros profesionales a un lugar ajena para organizarlo todo”, espeta Llorens.

“Es insalvable la distancia
de la formación de urgencias con interna, intensiva, anestesia y familia”

“Cada área asistencial asume unos objetivos propios
y diferentes entre sí, por lo que no es posible agruparlos”