| lunes, 10 de junio de 2013 h |

Los estudios internacionales demuestran que dos tercios de todas las personas que sufren trastornos del sueño REM llegan a sufrir la enfermedad de Parkinson, demencia con cuerpos de Lewy o atrofia multisistémica, según se ha puesto de manifiesto durante la 23ª Reunión de la Sociedad Neurológica Europea (ENS), que se está celebrando en Barcelona.

Es una asociación ya conocida (ver GM nº 413) pero el presidente de la ENS, Claudio L. Bassetti, ha señalado que se subestima el papel que juegan los trastornos del sueño en la detección temprana de enfermedades neurológicas, y que a pesar de afectar al 10 por ciento de la población mundial, a menudo se ignoran.

Bassetti se ha referido al caso de trastornos del comportamiento relacionados con la fase REM del sueño (el síndrome Schenk), que se manifiesta en la pérdida de parálisis fisiológica, por lo que los individuos que sufren este problema se mueven mientras se encuentran en la fase REM, gritan, dan patadas y mueven los brazos sin control, haciéndose daño a sí mismos y también a las personas que están con ellos en ese momento.

Con el uso de ciertos marcadores biológicos, estos trastornos degenerativos del cerebro podrían ser diagnosticados en el futuro años antes de que se produzcan los primeros síntomas obvios de dichas enfermedades. “Tenemos que tener esta posibilidad más en cuenta. Los resultados terapéuticos pueden mejorar gracias a un tratamiento temprano. Existe una bien fundada esperanza de que un nuevo grupo de fármacos pueda prevenir o al menos retrasar la aparición de la enfermedad de Parkinson si el tratamiento se inicia con suficiente antelación”, declara Bassetti, haciendo hincapié en que el mismo avance sería muy importante en atrofia multisistémica y demencia con cuerpos de Lewy, especialmente considerando lo limitadas que son actualmente las terapias disponibles para esas enfermedades. Otros trastornos del sueño tales como un insomnio pronunciado con un fuerte impedimento para alcanzar la fase REM del sueño también se están observando en conexión con trastornos autoinmunes del cerebro, enfermedades priónicas (por ejemplo, la Creutzfeld-Jakob) y delirium tremens. Una somnolencia excesiva durante el día puede ser indicativa de pequeñas a apoplejías, esclerosis múltiple o narcolepsia, entre otros problemas.

Mal pronóstico en apoplejías

Por otro lado, el presidente de la ENS ha puntualizado que los problemas del sueño pueden influir de forma negativa en el curso de la apoplejía cerebral, y según se ha presentado en el congreso, existe una correlación definitiva entre la calidad del sueño y la recuperación que se produce después de una apoplejía, ya que se ve afectada la reparación del cerebro y la neuroplasticidad. “Los pacientes que muestran una reducción en su sueño REM en los primeros tres meses posteriores a una apoplejías tienen una recuperación a corto y largo plazo peor del suceso. Esta vinculación es independiente de la severidad de lo ocurrido”.

El próximo paso, según indica Bassetti, será investigar si las medidas para mejorar el sueño mejoran los resultados de las terapias neurológicas.